La espera útil

Todos hemos tenido que esperar en cola muchas, muchísimas veces a lo largo de nuestra vida: en la caja del supermercado, antes de entrar al cine, en el banco, en un centro de salud o cualquier otra oficina pública, etc…

Hemos esperado en un medio de transporte hasta llegar a nuestro destino. ¿Y quién no ha esperado a alguien que nos dijo que vendría a una hora y se presentó bastante después?

Así podría seguir listando situaciones que, con más o menos frecuencia, hemos vivido todos alguna vez.

Porque, ¿quién no sabe lo que es esperar?

esperando

Imagínate si sumaras todo ese tiempo… ¿Qué tendrías como resultado? ¿Horas, días, semanas? Demasiado tiempo dedicado sólo a esperar.

¿Has reflexionado alguna vez sobre esto?

A veces he pensado que si me dieran una pequeñísima cantidad de dinero por cada hora que he esperado en mi vida, a estas horas habría acumulado un buen puñado de billetes.

Personalmente, detesto hacerle esperar a alguien. Prefiero ser puntual con todas mis citas y proyectos, porque soy consciente del valor del tiempo, del mío propio y del tiempo de otras personas. El dinero viene y va, pero el tiempo es vida y no vuelve.

No sé quién puede dudar que nuestro tiempo es lo más valioso que podemos dar de nosotros.

Ahora bien, ya que ineludiblemente habrá bastantes momentos de espera en nuestra vida, ¿cómo les podemos sacar provecho?; ¿cómo convertirlos incluso en momentos agradables?

Aquí van algunas ideas:

  • Planea, maquina, adelanta trabajo: Todos tenemos por delante tareas que necesitan algo de preparación.

Por ejemplo: plantear trabajos de estudiante o profesionales, hacer la contabilidad doméstica, organizar algún evento o reunión familiar, echarle un vistazo mental al calendario de visitas al veterinario de nuestra mascota, esbozar cómo nos vamos a organizar el resto del día, etc.

También podemos tener tareas pendientes que podemos llevar a cabo en ese momento como, por ejemplo, hacer una llamada telefónica que hace días que aguarda un hueco en la agenda.

Ésta es mi opción favorita durante el tiempo de espera: dedicarlo a lo útil. Cuando salgo del sitio, tengo la sensación de haber hecho algo, lo cual es bastante gratificante para mí.

  • Relájate, desconecta: Ya sea leyendo un libro o una revista, rellenando un sudoku, un crucigrama, una sopa de letras, mirando cómo van vestidos los que te rodean, metiéndote en tu propio mundo de fantasía, escuchando música…

Pásalo lo mejor que puedas transformando la espera en ocio.

  • Socializa: Esto se ve con mucha frecuencia en las visitas al médico o en los viajes de largo recorrido, por ejemplo.

La gente llega y aprovecha para charlar con su compañero de espera. No es mala idea. Puede que conozcamos a personas interesantes o divertidas, que incluso nos alivie la charla o nos enriquezca encontrar a alguien con quien compartimos alguna situación personal.

Sin embargo, también nos puede tocar el pesado de turno que nos deje la cabeza como un bombo. Es cuestión de suerte, quizás.

En definitiva, te va a tocar esperar muchas veces más en el futuro. Mejor que te lo tomes con calma y utilices ese tiempo a tu favor. Se trata de una cantidad nada despreciable de minutos que nadie te va a devolver.

Convierte tu tiempo de espera en tiempo de calidad, en buenos momentos.

Por favor, comparte 🙂