Cuando te libras de algo desagradable

Nos ha sucedido a todos alguna vez. Una situación horrible, que parecía que no podíamos evitar de ningún modo y, de repente, desaparece.

El bienestar que se siente al liberarse… ¡claro que es un buen momento!

Librarse de que el profesor te pregunte en clase, de que te atropelle una motocicleta en un paso de cebra (cuando parecía que te iba a arrollar), de que te inviten a una fiesta a la que no deseas ir, de que te asignen un trabajo pesado, etc.

¿Acaso no te has librado alguna vez de algo desagradable?

Del mismo modo que a veces la fortuna nos da la espalda y hemos de cargar con un momento de adversidad, ocurre lo contrario. Sea algo enorme o insignificante lo que te has quitado de en medio, ¡alégrate!, ¡celébralo!

No estamos para escatimar en alegrías. Cada una de ellas cuenta para añadirle felicidad a cada jornada.

Si es por algo espantoso que esperabas y que al final no ha ocurrido, deja de pensar en lo mal que lo habrías pasado. En lugar de eso, alégrate de verlo marchar.

¿Qué piensas tú?