Aumentar la resistencia al estrés

Seguramente conocerás a personas capaces de aguantar situaciones muy estresantes desenvolviéndose con serenidad y entereza, pero también a otras personas a las que cualquier imprevisto intrascendente las saca de sus casillas.

La diferencia entre ambas es la resistencia al estrés. Las primeras suelen tener una reserva de recursos a los que acudir cuando llega una situación potencialmente desbordante.

Una persona pierde resistencia al estrés cuando lleva cierto tiempo soportando una situación que la desgasta. Entonces, cualquier nimiedad puede hacer que pierda los nervios. Sería “la gota que colmara el vaso”.

También es posible que una persona tenga poca resistencia ante el estrés porque suela vivir protegida en su propia “burbuja”. Simplemente, la persona no está acostumbrada a afrontar una serie de problemas y, cuando llega uno imprevisto, reacciona desmesuradamente.

resistencia al estrés

Para aumentar la capacidad de controlar y superar situaciones complicadas y estresantes, es conveniente adquirir sencillos hábitos de vida, si no todos a la vez, al menos progresivamente. Aquí van las sugerencias para realizar a diario:

  1. Horarios de sueño y de comida regulares, más o menos estables. Por supuesto, se incluye una dieta equilibrada.
  2. Ejercicio físico regular, aunque se trate de unos poquitos minutos al día en principio.
  3. Practicar un hobby y, si no se tiene, cualquier otra actividad de ocio ya sea divertida o relajante: pasear, leer, conversar, escuchar música, etc. (Lo que más te guste.) Al menos una hora todos los días, es muy beneficioso buscar un rato para divertirse.
  4. Practicar la relajación mental, ya sea a través de la meditación o bien tomando la pequeña costumbre de relajarse mentalmente antes de ir a dormir. Es decir, dejando los problemas fuera de la cama.
  5. Aprender o practicar la costumbre de pensar en positivo.
  6. Tomarse el descanso en serio: el diario (como mencionamos antes), el semanal y, por supuesto, que haya vacaciones periódicas para desconectar de las obligaciones cotidianas de tanto en tanto. Si, por ejemplo, las obligaciones familiares impiden que haya muchas horas o días de descanso, aprovechar muy bien los que se tengan.
  7. Relaciones afectivas enriquecedoras. Aprovechar las relaciones de apoyo mutuo y dejar a un lado (o en un tercer o cuarto plano) las destructivas, las crispantes o las que no aportan nada más que una pérdida de tiempo.
  8. Estilo de vida activo. Tener sueños, ilusiones, motivaciones, objetivos o algo en perspectiva por lo que levantarse cada mañana. Moverse continuamente, pero sin prisas, dejando el agobio aparcado.

Junto a estos recursos seguro que hay otros que aumentarían nuestra resistencia al estrés. Si se te ocurre alguno, sería estupendo que lo mencionases en los comentarios.

Lo que está claro es que adquirir ese puñado de hábitos no sólo aumentará nuestra resistencia al estrés, sino que independientemente de nuestra edad o situación personal, además aumentará nuestra calidad de vida.

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