La película de nuestros recuerdos

En nuestro camino hasta aquí hemos vivido un buen número de aventuras. Algunas, para recordarlas entre lágrimas; otras, para llorar de la risa y quizás alguna haya habido para no querer recordarla ni a cambio de un dineral.

Ojalá fuésemos capaces de reproducir determinadas escenas de nuestro pasado tan nítidamente como sale en las películas. Hacer un “flashback“, ¿te imaginas? Ahí sí que estaría totalmente acertada la frase: “Recordar es volver a vivir.” Sería tan fácil evocar todas las sensaciones del momento…

En cuanto a los malos recuerdos, ¿a quién no le apetecería hacer un borrado definitivo de alguna vivencia en particular? Qué gusto daría si nuestra memoria se pareciera a veces a un dispositivo electrónico

Si yo hubiera tenido ese “grabador de experiencias“, la mayoría de las escenas que reproduciría para recordar pertenecerían seguramente a mi adolescencia. Hubo de todo en ese tiempo, pero por algún motivo siento más cariño hacia algunos momentos de esa etapa.

Ésa es la clave: los sentimientos. No recordamos la secuencia exacta en alta definición, sino fragmentos, unos más nítidos que otros, unidos a determinadas sensaciones.

Y, como el cerebro es nuestro director de cine particular, decide a qué escenas darles más relevancia. Lo bueno es que suele tener más facilidad para guardar las escenas felices, menos mal.

Luego pasa lo que pasa… Uno está viviendo el presente con problemas abrumadores y es tentador mirar atrás para perderse un rato en “tiempos mejores“. Pero, ¿fueron en realidad tiempos mejores? Habría de todo… Quizás más de una cosa que de otra, pero de todo a fin de cuentas.

Quedarse un ratito viendo mentalmente parte de esa película de nuestra vida puede llenarnos el corazón de felicidad o hacerlo de nostalgia. Si se pudiera elegir siempre, la mayoría nos quedaríamos con la primera, ¿o no?

En mi caso, no paso demasiado tiempo evocando el pasado, pero cuando lo hago procuro que no sea nada traumático, ni por recordar malas experiencias ni por recordar unas tan buenas que me lleven de la mano a la nostalgia. Y tú, ¿cómo recuerdas?

Comments

  1. Hace pocos dias vi en un episodio de Dr. House (serie de TV) algo relacionado con lo que hoy mencionas, y era una mujer que solia recordar todo exactamente, pero le dama mas atencion a los malos ratos por lo tanto tenia una pobre relacion con laws personas a su alrededor… termino siendo TOC

    • Casandra says:

      Afortunadamente, en la mayoría de los casos el cerebro hace justo lo contrario: se queda con lo bueno. Es un mecanismo de defensa de bastante ayuda para salir adelante y no he visto el capítulo que dices pero, vaya, a la pobre mujer no le funcionaba muy bien, según cuentas…