Distánciate de tus problemas para verlos mejor

Muchas veces se nos ocurren soluciones para problemas de otras personas antes que para los nuestros. Claro que quien padece el problema en carne propia puede espetarnos aquello de: “¿Y tú qué sabrás? No tienes ni idea. Ojalá que fuera tan fácil.

Quizás lo vemos más claro cuando se invierten las tornas y nos quedamos atrapados en un laberinto del que no encontramos la salida. Entonces llega un “listillo” y nos dice: “¡Eh! Gira a la derecha. Todo recto y ya sales.

ver el bosqueEs verdad que quien está metido en el problema suele tener más información sobre el mismo, que uno que llega de nuevas y se atreve a apuntar una solución.

Pero también es cierto que el que está “dentro del bosque” tiene una perspectiva y el que “mira el bosque desde lejos“, tiene otra. A menudo, más útil que la visión del que se abre camino entre la maleza.

Es por eso por lo que somos más efectivos resolviendo problemas de otros que los nuestros. Nos alejamos, estableciendo una distancia psicológica que nos permite ver la situación en su totalidad (desprovista de presiones, miedos y otras malezas).

Ésa es la conclusión de Polman y Emich, dos investigadores que demostraron que nuestra creatividad para resolver problemas aumenta cuando nos distanciamos de ellos.

Esto se debe, en pocas palabras, a que pensamos de un modo distinto según la distancia psicológica que nos separe del asunto en cuestión, que es lo que enuncia la: “Construal-Level Theory” (Teoría del Nivel de Conceptualización -traduciéndolo literalmente-).

Entonces, ¿por qué no aprender a distanciarnos de nuestros propios problemas para encontrar soluciones?

  • La distancia puede ser temporal: Dejando el problema aparcado y volviendo tiempo más tarde.
  • Puede ser espacial: Alejándose físicamente.
  • Puede ser emocional: Cambiando la perspectiva a propósito y saliendo del bosque para ver la situación como si le estuviera sucediendo a otro.

En mi opinión, cuando mejor funciona es cuando estamos tan agobiados que no sabemos por dónde seguir caminando.

También podemos acudir a alguien de nuestra confianza, para que nos diga cómo se ve nuestro bosque a lo lejos. ;)

Y tú, ¿crees que mirar el problema desde lejos ayuda a resolverlo?

Imagen de fatboyke (Luc)





Comments

  1. Pichi says:

    No sé si es lo mismo, pero lo explico: en mi caso, mis problemas eran ciertas personas así que me alejé un día de sus vidas, sin avisar, pensaba que era un obstáculo y que vivirían mejor sin mí.

    Al final, una parte de mi lo estaba pasando fatal y aparecí en la vida de un par de ellos porque era peor estar alejado, en soledad. Les expliqué los motivos y los entendieron, pero en el fondo me queda una sensación de culpa y de que no me han perdonado por haberlo hecho, pero creo que es todo cosa de mi cabecita.

    De los que quedan pues, no los echo de menos, eran la gran base del problema que padezco y ya me decepcionaron muchas veces, por lo tanto no los quiero en mi vida.

    • Casandra says:

      Viéndolo desde lejos (aprovechando el asunto del post), la distancia que estableciste tuvo su parte positiva: Te desligaste de aquellas personas que te hacían sentir mal y volviste para restablecer la relación con quienes sí existía un vínculo de aprecio mutuo.

      El poso de culpa que queda, sí, es una herida a sanar e igual puedes intentar verlo desde fuera: ¿Perdonarías tú a alguien que se alejara temporalmente, según las circunstancias por las que tú te alejaste?

      Independientemente de lo que tardes en librarte de esa sensación de culpa, compensa más poner el énfasis en quien te recibió de nuevo en su vida sin reproches. Aférrate a lo bueno de ahora, que es la mejor opción para que, con el tiempo, puedas desligarte de la culpa.

      Con mis “culpillas”, que son otras, yo trato de hacerlo. A veces cuesta pero, a fuerza de intentarlo, uno se da cuenta un día de que se han disuelto unas y que otras, que permanecen enquistadas, podrán disolverse igual.

      Muchas gracias por el comentario, Pichi. Saludos!