Hablar por teléfono con desconocidos

El teléfono se ha convertido en un instrumento para comunicarse prácticamente inevitable en esta vida moderna.

Es un invento utilísimo pero no a todo el mundo le resulta fácil usarlo, especialmente cuando habla con desconocidos.

Quienes trabajen pegados al teléfono varias horas diarias quizás no se crean que una simple llamada telefónica pueda desencadenar estrés, pero lo hace. Digo que si lo hace…

Es evidente en el caso de personas que padezcan fobia social, por ejemplo, aunque aquí la ansiedad se extienda a la mayor parte del contacto social que tenga la persona, no sólo al telefónico.

Y también produce una terrible ansiedad cuando se padece una fobia restringida únicamente al uso del teléfono o telefonofobia.

Naturalmente, cuando se trata de una fobia (en especial si ésta condiciona bastante la vida), hay que trabajar duro para superarla, guiados por alguien capacitado para entender cada caso específico y para diseñar la intervención oportuna.

Nosotros nos vamos a limitar a apuntar ideas para aliviar la incomodidad, la pesadez y el nerviosismo moderado a la hora de hablar por teléfono, sin llegar a las puertas de la fobia.

¿Por qué puede ser desagradable hablar por teléfono con un desconocido?

Como yo, como introvertida que soy, me enfrento también a esta situación, daré mis razones que, más o menos, supongo que coincidirán con quien se sienta identificado.

  • No me apetece en “ese” momento.
  • No me gusta cuando me llaman y me pillan desprevenida y menos que me interrumpa un extraño.
  • Tengo que llamar por compromiso.
  • Me da apuro no escuchar bien las palabras y que la otra persona tampoco me entienda a mí.
  • Con los nervios, me atasco y me expreso “a medias”.
  • Es incómodo no poder mirarle a los ojos…

Si quieres apuntar alguna más, adelante.

¿Qué actitud adoptar?

Una actitud razonable en este caso es utilizar medios alternativos para comunicarse cuando sea posible, como los mensajes o los correos electrónicos.

Sin embargo, no es del todo conveniente rehuir del teléfono, porque perder la práctica hace que a uno le resulte incómodo, por ejemplo, el momento de llamar para pedir una pizza. Vale. Que la pida otro o cocinamos algo en casa.

Pero, ¿y si hay que usar el teléfono para algo necesario?

Alejarse del teléfono no es buena idea por ese motivo y, además, porque un buen número de ocupaciones laborales “exigen” destrezas de interacción telefónica.

Ése fue mi caso, sin ir más lejos. Yo huía literalmente de los teléfonos, hasta que un buen día tuve que tragarme “a la brava” mi aversión por el condenado aparato y hacer un buen número de llamadas cada día gracias al trabajo.

Digo “gracias” y digo bien, porque en cuestión de semanas dejé de sentir esa inseguridad telefónica. No es que llegase a encantarme hablar por teléfono, pero ya no me producía esa incomodidad.

Conclusión: La actitud más acertada, según mi experiencia, es acostumbrarse al teléfono y realizar las llamadas necesarias, sin esquivarlas. Así dejamos de verlo como un instrumento antipático, evitamos esos momentos incómodos y adquirimos soltura para cuando hemos de llamar por algo importante, que es de lo que se trata.

Recomendaciones a la hora de hablar por teléfono

  • Si eres tú quien realiza la llamada, no la postergues. Hazla lo antes posible, pero a un horario razonable para aquél que te va a atender.
  • Ten claro el motivo de la llamada. Piensa en lo que vas a decir.
  • Respira despacio y marca el número sin hacerle caso a los nervios.
  • Emplea el nombre de la persona a quien te diriges, si es procedente.
  • Sé agradable: respetuoso, educado y amable.
  • Sé breve exponiendo el asunto. Lo más breve que puedas.
  • Respeta las pausas. Escucha lo que dice el interlocutor sin apresurarte a contestar.
  • Cíñete exclusivamente al asunto de la llamada.

En Lifehack nos hacen otras recomendaciones para llamadas importantes. Las añadimos a la lista:

  • Si es necesario, preséntate al inicio, para que esa persona tenga una referencia clara de con quién habla.
  • No trates de seguir la corriente si te pierdes en la conversación, ya sea porque olvidaste algo o porque no lo entiendes. Admítelo honestamente, que a todos les pasa alguna vez.
  • Presta toda tu atención a esa persona. No te pongas a atender otros menesteres que surjan en el curso de la llamada. Es de malísima educación. Si acaso, dile que la llamarás unos minutos más tarde.
  • Muestra interés por lo que te dice y no sólo por lo que tú vas a comunicar.
  • Si es el caso, cierra la conversación brindando tu ayuda o haciendo saber a la persona que esperas su colaboración. Esto le da valor a la llamada.

Naturalmente, todas estas recomendaciones varían mucho dependiendo de la llamada en sí, porque no es lo mismo llamar para pedir una pizza que hacerlo para responder a una propuesta de trabajo.

Nos quedamos con: educación, brevedad y (lo más importante) practicar, practicar, practicar.

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