Encontrar objetos perdidos en casa

objetos perdidosA veces ocurre que extraviamos algo en nuestro dulce hogar, nos cuesta un buen rato encontrarlo mientras revisamos por ahí, pero, al fin, damos con ese objeto. El suspense no dura mucho. Qué alivio…

En cambio, seguro que ha habido ocasiones en las que has perdido algo y parece que lo hubieras colocado en una quinta dimensión, porque no hay rastro de él.

En tu intento de encontrarlo sigues el proceso que más o menos seguimos todos:

  • Echas un vistazo rápido por las zonas “sospechosas”. No aparece. Surge la leve inquietud.
  • Revisas con más cuidado por esos mismos sitios. Nada. Esto comienza a ser correoso.
  • Das una vuelta por otros sitios probables, pero menos evidentes. Sigue sin aparecer. Los nervios son evidentes.
  • Tratas de tranquilizarte para volver por los mismos lugares haciendo una revisión más minuciosa. Como si nada. Encuentras hasta las fotos de tu primer cumpleaños, pero lo que quieres no aparece.
  • Comienzas a mirar en los sitios más extraños: los tiestos de las macetas, debajo de los muebles, el tendedero de la vecina… y vuelves a encontrarte pequeñas sorpresitas, pero no lo que buscas. Retornan los nervios.

En este punto, antes de caer en el desahogo del histerismo puro, hay a quien se le ocurre hacer algún conjuro o hechizo estrambótico. Digo, si nada de lo anterior ha funcionado, se puede probar con lo esotérico…

Por estas tierras del sur español pervive la tradición medieval de la oración. Y, por chocante que parezca, funciona a veces.

Los pobres santos a los que se les reza para recuperar objetos perdidos son: San Antonio de Padua y el célebre San Cucufato, al que simuladamente se le hace un nudo en sus partes pudendas con la amenaza de no soltárselo hasta que aparezca el dichoso objeto.

La oración dice:

San Cucufato, San Cucufato
los huevos te ato
y hasta que no aparezca (eso)
no te los desato.

Por cierto, según la leyenda, San Cucufato quería llegar a Dios a través del martirio. Así es que lo de hacerle un nudo en sus atributos masculinos (con lo que debe de doler) sería una tortura que él no tendría prisa en quitarse de encima. No sé. Lo supongo.

Aun así, quienes le han atado los … a San Cucufato, recitando la oración, dicen que funciona. Pero esto tiene su explicación científica y todo, que nos la explica Kin El Bravido:

Al recordar la oración y recitarla de memoria, se activan las conexiones neuronales facilitando los recuerdos. Así es probable que, de buenas a primeras, nos venga a la cabeza una pista o lugar donde encontrar el bendito objeto.

¿Y qué ocurre si no hemos podido encontrarlo ni con ayuda de San Cucufato?

Haya calma. Tomémonos un respiro y concentrémonos en pensar en el último instante en que tuvimos contacto con el objeto en cuestión.

Volvamos a revisar de nuevo sin caer en la tentación de comenzar a arrojar trastos por la ventana que, si está por ahí, tarde o temprano lo encontraremos.

Otra cosa es que pase mucho tiempo de búsqueda y comencemos a sospechar que lo hemos tirado a la basura por accidente, que nuestro primo se lo ha llevado o que el objeto nunca existió y sólo fue una ilusión en nuestra mente. :lol:

En tal caso, hay que ir elucubrando posibles soluciones para reemplazarlo sin que suponga un trauma. Qué, si no…

Oye, ¿y tú tienes algún truco para encontrar lo que se te pierde en casa?

Imagen de 姒儿喵喵

Comments

  1. Yo hago lo típico de volver sobre mis pasos si es algo que perdí recientemente.

    Si es algo que hace tiempo que se perdió, o que guardé y ya no me acuerdo de donde, paso de buscarlo porque conmigo se cumple la ley de “cuando no lo busques, aparecerá” y aparece,jeje.

    Gracias por la oración, yo no la conocía. Pobre Santo si tiene que ayudar a encontrar todos los objetos que le piden, me da a mí que se va a pasar la vida con los huevos atados,je je.

    Un besazo

    • Tus Buenos Momentos says:

      Sí, a mí también me pasa que luego aparece cuando no lo estoy buscando. :D Yo no rezo, pero procuro calmarme y evocar el objeto mentalmente. Menos mal, porque de más jovencilla era de las que ponían la casa patas arriba.

      San Cucufato es muy famoso por aquí y también creo que casi siempre está el pobre con unos cuantos nudos hechos. Pobrecito.

      Besos!!