Prevenir el síndrome del quemado

Hablamos del síndrome del quemado (o burnout) refiriéndonos a ese momento en el que cae la gota que colma el vaso.

El estrés continuado en el trabajo llega a sumir a la persona en el cansancio y en la desmotivación absoluta, enredándola en una espiral destructiva.

La “víctima” se vuelve cada vez más improductiva e irritable por la fatiga acumulada, lo que propicia que la situación se mantenga y empeore con el tiempo.

síndrome del quemado

Cómo se llega a estar quemado

Uno no llega a este estado límite de un día para otro, sino atravesando unas fases (Cherniss, 1980):

1. Fase de entusiasmo. Se siente la energía necesaria para alcanzar los objetivos.

2. Fase de estancamiento. Se percibe que la situación no avanza a pesar del esfuerzo. Comienzan los primeros síntomas (dolor de cabeza, aburrimiento…)

3. Fase de frustración. En este punto, pueden ocurrir dos cosas: que la persona se replantee sus objetivos, se organice e impulse su motivación en otro sentido; o bien, que permanezca estática, dejando que se cronifiquen los problemas psicosomáticos.

4. Fase de apatía. La persona se resigna, se amarga y muestra una actitud cínica.

5. Fase de quemado. Tanto física como intelectualmente, la persona está agotada. No puede más.

Ciertamente, hay profesiones que propician este problema. Que se lo digan, por ejemplo, al personal sanitario o a los profesores.

Y, aunque este tema haya sido más estudiado en relación con el mundo laboral, también hay “quemados” por otros motivos. Por ejemplo, es el caso de muchas personas que cuidan a un familiar enfermo en casa.

Es cierto que a veces se llega a estar quemado por la dureza de una situación, pero también hay quien puede “quemarse” realizando cualquier actividad que no se consideraría potencialmente estresante.

Se puede llegar a estar quemado, simplemente, por centrarse demasiado en un aspecto de la vida descuidando el resto.

Es por esa razón por la que “reorganizar la vida” y cambiar de actitud parecen ser las mejores vías de escape, antes de llegar al colapso absoluto.

Ideas para evitar el colapso

Apuntemos siete de “las grandes”:

  • Decir NO a la autoexigencia excesiva. Somos personas, no máquinas programadas para funcionar ininterrumpidamente y sin errores.
  • Hacer del descanso una prioridad.
  • Potenciar la vida social y familiar (cuanto se pueda).
  • Cultivar un hobby. ¿Estoy de broma? En absoluto.
  • Hacer ejercicio a diario.
  • Reír. Junto con el descanso, es el mejor antídoto contra el estrés.
  • Pedir ayuda, aunque cueste hacerlo.

 

Es fácil apuntar ideas. Lo difícil es llevarlas a cabo. Sí, es cierto. Pero no hay que empeñarse en un cambio súbito y radical, sino en dar pequeños pasos cada día.

Lo bueno de este tipo de “quemaduras” es que se puede aprender a valorar realmente qué es lo que importa en esta vida para intentar retomarlo.

Imagen de c@rljones

Fuentes: ¿Cuándo nos encontramos ante el “síndrome del quemado”? | 11 Simple Ways To Avoid Burnout