Un cumplido es un regalo y como tal hay que agradecerlo.
Las personas con baja autoestima, generalmente, no saben aceptar los cumplidos.
Si alguien les dice: “¡Qué buen trabajo!”, suelen responder: “Era muy fácil” (o algo similar).
En lo que respecta a la apariencia, igual:
- Estás muy guapa.
- Es el color negro, que me favorece.
Por supuesto, la persona con baja autoestima no tiene la intención de ofender o molestar a quien le hace el regalo. Simplemente no se identifica con esas palabras, ¿pero por qué no aceptarlas sin más?
Es que sienta mal decirle a alguien una palabra amable y sincera, y que la rechace como si le hubieses estornudado en la cara. ¿No te ha pasado alguna vez?
De acuerdo, recibimos cumplidos de todo tipo; unos son sinceros y otros no. Pero aceptarlos es una cosa y creérselos es otra.
De hecho, no hay que creer todos los cumplidos y menos cuando se ve a kilómetros que vienen de un adulador. (De cumplidos y adulaciones ya habíamos hablado antes de manera más extensa.)
Pero vamos a lo importante…
Responder al cumplido
En Little Things Matter recomiendan tres simples pasos:
- Mirar a los ojos de quien hace el cumplido. Este gesto añadirá sinceridad a la siguiente palabra.
- Decir “Gracias”, mientras se mantiene el contacto ocular, y agregar una sonrisa como colofón.
- No explicar nada más. Con lo anterior basta, pero si urge la necesidad de explicar algo, que sea muy breve y positivo.
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Imagínatelo con los ejemplos que hemos puesto al principio:
- ¡Qué buen trabajo!
- Gracias.
- Estás muy guapa.
- Gracias. Tú también.
¿A que es simple? Es sencillo y de mucha utilidad para mejorar nuestras interacciones con los demás. Ahora, ¡a practicar!
Espero que te sirva y, si no te sirve, mejor. Eso es que ya manejas el truco. ![]()

Prometo ponerlo en práctica porque me tienen reñido por no saber aceptar los halagos, pero lo cierto es que no me gustan, me hacen sentir muuuuuuuy incómoda, prefiero pasar inadvertida
, así soy más feliz,jiji.
Un besazo
Es que a veces los cumplidos son difíciles de manejar. Quizás lo más sencillo sea comenzar aceptando los de esas personas que nos aprecian de veras, y acostumbrarse a darlos y recibirlos.
A mí también me costaba aceptarlos (algunos todavía me cuestan). También es cuestión de práctica.
Besotes!!