Compañeros de trabajo tóxicos

La carga o la dureza del trabajo no es la única fuente de estrés en el mundillo laboral. Hay quien se siente estresado, quemado o achicharrado a causa de las relaciones con sus compañeros o gracias al amado jefe.

En nuestro círculo familiar o de amistades, contamos con cierto margen para evitar a esas personas que nos hacen sentir mal, pero la gente con la que trabajamos es la que es; muy pocas veces la podemos elegir y habremos de convivir con ellos nos guste o no.

¿Qué hacer cuando en nuestro trabajo le echan tierra, día tras día, a nuestra autoestima?

Pues, sacúdete el polvo, que aquí tienes algunas soluciones.

compañeros tóxicos

1. Enfócate en ti mismo

La única persona con capacidad de decidir tu comportamiento eres tú.

Si el jefe te hace de menos frente a otro compañero o si hay algún listillo que pone en evidencia tus fallos, eres tú quien decide si creérselo, cómo tomárselo y qué hacer al respecto.

Sí, es difícil cuando situaciones de éstas se repiten día tras día, pero sigamos con el resto de medidas…

2. Planea momentos de refuerzo diarios

Imagínate el día laboral como una carrera de coches. El momento de refuerzo al que nos referimos es cuando tu coche llega a boxes y ahí le hacen unos ajustes para que pueda continuar la carrera.

Planea tu “entrada en boxes”; esos momentos en los que te quedas a solas y a salvo de esos depredadores de energía que son “tus compis”.

Vete al baño o sal a tomar un café, mientras te recuerdas tus valores personales y tus cualidades. ¡Llénate bien el tanque!

No recrees mentalmente situaciones negativas o lo frustrado que estás; sólo recuérdate lo mucho que vales. Y sí que vales, porque de lo contrario no se tomarían tanta molestia en desplazarte o en aprovecharse de ti.

3. Desintoxícate al salir

Los momentos de descanso y refuerzo están muy bien para cuando estás en el trabajo, pero, una vez que salgas de ahí, asegúrate de no cargar con malestares de camino a casa.

Haz cada día algo que te guste; practica un hobby; sal a tomar el aire; haz ejercicio físico; vete al cine, etc.

Saca de tu mente todo lo referente al trabajo y descansa el tiempo que puedas.

4. Cambia de estrategia

La diferencia entre que alguno de tus compañeros tenga un plus de productividad y tú no, no siempre tiene que ver con la experiencia o la eficiencia.

A veces la promoción en el puesto de trabajo está directamente ligada a la capacidad y disposición de besar el culo del superior. (Perdón por la expresión. La uso porque es muy descriptiva.)

Así es que, si tus escrúpulos lo permiten, aquí tienes otra alternativa: sé igual de falso. Adáptate. Finge. Y luego te vas a tu casa y haces tu vida como si tal cosa.

Personalmente, no lo recomiendo, pero ahí queda la propuesta.

5. Céntrate en la gente que importa

Dale más importancia a lo que te dice la gente que te quiere de verdad y a lo que vives con ellos.

Si, en el peor de los casos, tu entorno de trabajo está lleno de personas que se comportan como apestosas sabandijas, piensa que afortunadamente no duermes con ellas, ni tienes porqué hacerles partícipes de los mejores momentos de tu vida.

Separa muy bien tu vida laboral de la personal y recréate en la segunda.

Por cierto, cuanto menos información compartas en el trabajo sobre tu vida afuera, tanto mejor.

Tus compañeros de trabajo no tienen porqué ser tus amigos, aunque pases con ellos diez horas diarias. Piensa que, ante una oportunidad de ascenso, cada uno velará por sus propios intereses.

Procura no mezclar dos mundos tan distintos. Trabajo es trabajo.

6. No te lo tomes de manera personal

Esta técnica te liberará de múltiples dolores de cabeza y de ardores de estómago.

Si ves que no te tienen en cuenta, que te devalúan, que te usan o abusan, ¿piensas que es por ti?, ¿porque acaso vales poco? No. Harían lo mismo con otro, si se dejara.

Por lo tanto, no te lo tomes a pecho. El problema no está en ti, sino en el comportamiento de tus compañeros (o del jefe).

7. Mándalos al carajo

Cuando no estés dispuesto a aguantar más en ese lugar, comienza a preparar tu curriculum y a ir mirando otras salidas.

Tal y como está el patio, quizás te lleve algo de tiempo encontrar otra cosa, pero será tiempo bien invertido.

Por otra parte, mientras buscas otro camino, estarás más concentrado en ese objetivo y el ambiente laboral será menos asfixiante.

 

Espero que alguna de las anteriores ideas te sirva.

Si estás en esta situación, ¡haz algo! Sobre todo, mantén tu autoestima alejada de esos depredadores.

Basado en: When Your Workplace Is Toxic, de Therese J. Borchard.

Imagen de kevindooley

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Comments

  1. Que susto me dio la foto ¡Alieeeeeeeeeen! xDDD.

    Lamentablemente en este mundo existen personas que no son felices si no dañan a los demás, ya sea por envidia o porque no saben ser de otra forma (probablemente porque no les han enseñado a cuidar su autoestima sin dañar la de los demás.)

    Yo siempre practico la frase de “No hay mejor desprecio que no hacer aprecio”, pues yo siempre voy con una sonrisa y si alguien trata de quitármela, entonces río a carcajadas :).

    Un besoteeee

    • TBM - Casandra says:

      Esa actitud es una recomendación de oro: “Que no nos roben la sonrisa.” 😀

      Oh! Para buscar la foto me inspiré en cierta persona del trabajo, que hace años me las hizo pasar moradas. Lo bueno es que, cuando eso queda atrás, uno puede verlo con sentido del humor y todo.

      Gracias por el aporte, Alba! 🙂

      Besotes!