Las 4 mejores excusas para procrastinar

Ya hemos hablado sobre la procrastinación, que, recordemos, consiste en dejar a un lado lo que hay que hacer, para dedicarse a otra cosa menos pesada.

Aprendimos en su día algo más sobre las razones por las que se procrastina.

Y, como “al enemigo” es mejor conocerlo muy de cerca para poder batirle, hoy profundizaremos más en el tema, prestando atención a las hábiles y convincentes excusas que somos capaces de idear para posponer lo que hay que hacer.

teleadictoEn concreto, nos centraremos en cuatro de ellas, que seguro que habrás escuchado hasta la saciedad a tu alrededor.

Están recopiladas en este artículo: Four Procrastination Myths Debunked, que ha llamado bastante mi atención, porque yo misma he usado más de una vez esas coartadas para posponer tareas. :oops:

A ver si a ti te suenan…

Trabajo mejor bajo presión

Lo típico que diría un estudiante que cree que rinde más preparando el examen la noche anterior: Trabajo mejor bajo presión.

O, generalizando, aquél que, teniendo que entregar un trabajo en un plazo límite, hace el cálculo de tiempo que le va a suponer y trabaja rápida y concienzudamente justo antes de que se venza el plazo.

Mientras tanto, estos procrastinadores dedican el tiempo a limpiar la casa, a restaurar un cuadro, a irse de parranda o a cualquier otra cosa.

Pues, de mejor trabajo, nada. Es más eficiente y menos estresante distribuir los tiempos de tal modo que la tarea obligatoria no se quede relegada a un extenuante sprint final.

Seguro que sabes esto. Yo también lo sabía cuando estudiaba la noche de antes para el examen, pero no podía evitarlo. :) Pensaba que para qué iba a estar toda la semana estudiando, si bastaba con una simple noche.

Para esto hay una solución: la presión artificial. Es decir, organizar y distribuir el trabajo, obligándose uno mismo a terminar una parte (o todo, dependiendo del cometido) dentro de los plazos trazados.

Por ejemplo: En el examen entran 5 temas. De lunes a viernes, uno por día, estudiando de 5 a 8 de la tarde.

¿Qué ventajas tiene esto? Se desarrolla la autodisciplina (que, más de una vez en la vida, nos hará falta); hay más tiempo para investigar o aclarar dudas, si fuera necesario, y no se corre el riesgo de que a última hora falle algo que no nos permita cumplir con la tarea.

Pero la mejor forma de averiguar si esto funciona es por ti mismo. Si tienes tendencia a dejar las cosas para el final, prueba con los dos procedimientos y compara.

No estoy de humor para hacer esto ahora

(O “No estoy inspirado“, que viene a ser lo mismo.)

Como ya dijimos, la inspiración es más frecuente que llegue cuando estamos trabajando.

Así es que esta excusa se derrumba solita. :D

Necesito tres o cuatro horas de trabajo ininterrumpido

Claro, si ahora sólo tienes un ratito y la tarea se va a llevar mucho más tiempo, piensas que te va a cundir más ponerte con ella más tarde, cuando nada te vaya a interrumpir.

Sin embargo, si has estructurado adecuadamente esa macro-tarea, cabe la posibilidad de que sí puedas empezarla en menos de cinco minutos y aprovechar ese pequeño lapso de tiempo disponible para avanzar.

¿Cómo? Organizándote y dejando lista quizás una pequeña porción del trabajo.

Por ejemplo, a mí me pasa a veces cuando voy a escribir un post. ¿Qué ocurre cuando sólo tengo 15 minutos y no me da tiempo a escribir uno? Dedico ese tiempo a hacer una lluvia de ideas o a buscar temas interesantes. Y, más tarde, cuando voy a escribir ya no parto de cero.

Lo dejo para mañana

Sí, “mañana será otro día”, pero no garantiza que estemos de mejor humor, que la inspiración nos acompañe o que todo vaya a ir sobre ruedas.

Si no hay una razón de peso que lo impida, ¿por qué no empezar ahora mismo?

Pero tampoco exageremos… Si hoy has trabajado duro, haciendo lo que tenías que hacer, el descanso también es importante. Que si no, a ver quién es el guapo que sigue mañana al pie del cañón…

.

Recordemos que aquí hablamos de la gestión del tiempo para ser productivos, sí, pero también para disfrutar.

Y posponer tareas no es algo que ayude a disfrutar plenamente, ya que la sombra del deber permanece situada sobre nuestras cabezas, hasta que cumplamos con lo que hay que hacer.

Espero que el post te haya sido útil y ya sabes que puedes comentar si lo deseas. :)

Imagen de @alviseni





Comments

  1. Yo alguna vez en mi vida he usado alguna de esas excusas y, lamentablemente, creo que seguiré usándolas, aunque reconozco que el dicho “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” me parece uno de los más acertados, el problema es hacerle caso, jejeje.

    Venga animo a todos los que lean este post a ¡¡¡qué nos pongamos las pilas!!!

    Un besazo

    • TBM - Casandra says:

      Yo la que uso más últimamente es la última excusa. Cuando hay que hacer algo “muy gordo” me paro y pienso: ¿Para qué me voy a poner? Pero reconozco que organizando bien las tareas se aprovechan mejor incluso minutos contados.

      Me sumo a lo de las pilas. :D

      Besos!!!