7 Armas contra la pereza mental

En Tus Buenos Momentos hemos hablado de la pereza, en general, y hoy nos enfocaremos en la pereza mental, que es tan poco edificante como la física.

pereza mentalNuestra imagen de pereza quizás esté asociada a una persona tirada en la cama o en el sofá, sin la menor intención de moverse, pero hay un tipo de pereza que no se ve, aunque suele combinar muy bien con la estampa anterior: la pereza mental.

Sin embargo, antes aclararemos algo importante. La persona “mentalmente vaga” no es necesariamente aquélla que piensa poco.

Sí, puede ser el caso, pero también se incluyen en el grupo de los perezosos mentales quienes se pasan el día pensando y pensando, dando vueltas por miles de pensamientos vacíos, insulsos o poco productivos.

Lo confieso. Yo tengo tendencia a la flojera mental y, por eso mismo, intento combatirla con las mejores armas a mi alcance.

A ver qué te parecen:

1. El sentido del humor.

Los vagos también tenemos sentido del humor, que conste, pero a veces cuesta un poco echarlo a andar.

Un día pésimo, una noticia poco alentadora, una avería casera y… ¡ploff! Adiós humor.

Buscarle el lado amable y chistoso a la vida, además de ser saludable, es un excelente ejercicio para el cerebro; una de las armas más eficientes para combatir la pereza.

Eso es, hace falta ingenio para hacerle frente al mal genio.

2. Practicar un hobby.

Nada de vegetar frente a la tele, por favor. ¿Sabías que nuestro cerebro es más activo cuando dormimos que cuando estamos frente al televisor tragándonos cualquier bazofia?

Jugar, rellenar crucigramas, leer una simple revista de decoración u organizar nuestra colección de tapones de botellas es muchísimo más beneficioso para la mente.

3. El pensamiento crítico.

A lo largo del día estamos expuestos a una buena cantidad de información. ¿Qué hacemos con ella?

Si algo nos llama la atención y nos lo “tragamos”, sin más, estamos desaprovechando nuestro cerebro. ¡Qué desperdicio!

En lugar de eso, podemos hacernos preguntas al respecto: ¿Será cierto? ¿Por qué? ¿Para qué?…

No nos conformemos con la información y las opiniones de otros, cuando podemos contruir nuestro propio punto de vista.

4. La concentración.

Estamos frente a una tarea y nuestra mente divaga, se pierde por los cerros de otros pensamientos, quizás porque no nos apetece pensar en lo que tenemos entre manos.

Sabemos que, de ese modo, gastaremos más tiempo y energía. No obstante, nos sigue ocurriendo.

¿Solución? Esforzarse en mantener la atención. El entrenamiento, comenzando por pequeños lapsos de tiempo enfocándose al 100% en una tarea, es lo más efectivo.

5. Relacionarse con otros.

Por variada y estimulante que sea nuestra vida, más la enriquecemos si compartimos experiencias con otras personas.

Eso también es beneficioso para nuestro cerebro, ¿no crees?

6. El pensamiento creativo.

No hace falta ser un artista para beneficiarse de la imaginación.

Podemos ser creativos practicando un hobby, por ejemplo, soñando despiertos, jugando con situaciones inventadas y divirtiéndonos con las experiencias que podemos recrear en nuestra mente.

¡Esto es fitness para el cerebro!

Claro que hay que elegir bien el momento. Ponerse con el fitness mental durante las horas de trabajo también es “vaguerío”.

7. El reto de aprender algo nuevo.

Una nueva palabra, una frase, un nombre… Cada día se puede aprender algo nuevo.

Planteárselo como meta cotidiana, además de ser divertido, es enriquecedor.

Además, siempre hay algo por ahí de lo que nuestro cerebro está deseando alimentarse. ¿Se lo vamos a negar? ¡Claro que no!
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Y, hasta aquí, mis armas para hacer frente a la pereza mental. ¿Nos hablas de las tuyas?

Imagen de Jeezny

Comments

  1. Yo también confieso que tengo tendencia a la pereza mental. En ocasiones me encuentro divagando sobre cosas carentes de importancia :S aunque creo que compenso esos momentos con mi habilidad natural para soñar despierta :).

    Un besazo de otra perezosa :)

    • TBM - Casandra says:

      Qué bien… Tenemos para fundar un club o hasta un imperio de perezosos. :lol:

      Aunque eso de soñar despiertos ya quedamos en que era muy productivo, ¿eh? Tan sólo hay que elegir bien el momento, cosa que yo tengo que aprender a hacer también.

      Gracias, Alba. Muchos besos!