Celos y envidia en el trabajo

Los celos y la envidia son una fuente de estrés en el trabajo. Y es fácil caer en ellos, dada la inestabilidad y la constante competición a la que nos orilla el mundo laboral.

envidia en el trabajoEl celoso y el envidioso sienten que están perdiendo esa competición y eso les provoca un desagradable sentimiento de pérdida o de carencia.

Eso es lo que tienen en común. Pero ya vimos, en otro contexto, que celos y envidia no son lo mismo. Valga el siguiente ejemplo para el entorno laboral:

Juan es listo, eficiente, le cae bien a casi todos y es el ojito derecho del jefe. Pero a Pepe le cae fatal y está deseando que meta la pata para que quede en ridículo delante de todos: Pepe tiene envidia de Juan.

El jefe contrata a Julia, una nueva secretaria, que trabajará codo a codo con él. Juan se siente desplazado y procurará no colaborar mucho con “la nueva”. Ya que es tan lista, que se las arregle ella: Juan siente celos de María.

En el ejemplo, Pepe compite contra Juan. Siente envidia, porque Juan tiene lo que a él le falta.

Juan compite contra María. Siente celos, porque teme perder su posición privilegiada y la atención del jefe.

De ahí, se enrarece el ambiente. ¿Y qué sigue? Rumores infundados, comentarios hirientes, tensión y malestar.

Evitar sentir celos y envidia en el trabajo

Sólo puedes escapar de esta trampa potenciando tu autoestima y la confianza en tus capacidades. Porque, dondequiera que trabajes (y más, cuanto más grande sea el sitio) celos y envidia estarán a la orden del día.

¿Cómo lograr esto?

  • No te compares con otros. Esa tarea déjasela al jefe. Si Juan es “un hacha” en lo suyo, fíjate en él, inspírate y aprende. Ganarás mucho más con esto.
  • Haz tu parte lo mejor que puedas. Esmérate, sin la presión de que no eres “lo suficientemente bueno”. Estarás menos tenso.
  • Valora lo que haces. Que nadie venga a darte la palmadita en la espalda, no significa que no hayas hecho un buen trabajo. El primer reconocimiento, que venga de ti. Irás ganando en confianza.
  • Deshazte de miedos que no necesitas. Celos y envidia tienen mucho que ver con el miedo; el miedo a la carencia o a perder lo que se da por hecho. Pues, en lugar de centrarte en eso, céntrate en lo que tienes. Sé positivo, constructivo.
  • Pon tu granito de arena para mejorar el ambiente: Sin comentarios ácidos, sin descalificaciones, sin gestos para ridiculizar a otro. Basta con ser cordial.
  • Céntrate en tus relaciones personales: Las relaciones más importantes son las que mantienes con la gente que quieres. Al trabajo no vas a hacer amigos ni enemigos.

Evitar que un celoso o envidioso te dañe

Evitar que te envidien o que sientan celos de ti no está en tu mano, porque el comportamiento de esas personas es responsabilidad suya, pero sí podrías tratar de rebajar tensiones.

  • Sé cordial y ecuánime: Como hemos dicho arriba, sé respetuoso, comedido y no armes el escándalo, aunque algún envidioso venga a buscarte las cosquillas.
  • Deja las bravuconadas: No necesitas presumir ni restregarle tus éxitos a nadie. Disfrútalos contigo y con la gente que te quiere bien.
  • No te tomes a pecho lo que digan: Si te critican, deja que sean ellos quienes pierdan su tiempo así.
  • Si hay que hablar, habla: Dialoga sobre los problemas que te planteen, para llegar a acuerdos.
  • Cíñete a lo profesional: Cuanto menos mezcles tu vida personal con el trabajo, mejor. Por supuesto, nada de darle bola a chismorreos y rumores, del tipo que sean.
  • Céntrate en ti: En tu progreso y tus objetivos. Que la gente negativa no te afecte, que no te distraiga.
  • Guarda la distancia con esta gente.
  • Reconoce el trabajo de tus compañeros: Ésta es una medida de protección. Hazles cumplidos sinceros y ensalza sus logros. Eso es. Dales un poquito de seguridad. Cuanto más seguros se sientan, menos te perjudicarán a ti.

Mira también: Qué hacer cuando eres envidiado.

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Espero que te resulte útil esta recopilación de medidas, aunque cada caso es único y demanda una estrategia distinta.

Como conclusión:

Si sientes celos o envidia, éstos no harán nada por ti, salvo hacerte sentir más estresado y a disgusto con la vida.

Si eres víctima de celosos o envidiosos en el trabajo, no te sientas mal. No tienes la culpa de hacer las cosas bien. Es más, incluso aunque no fueses tan bueno, siempre habrá alguien por ahí que te echará el ojo pensando que no mereces lo bueno que te pasa. Habrás de aprender a dejar de darle importancia a este asunto.

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