¿Quién es más feliz: un extrovertido o un introvertido?

Ante todo, no nos encasillemos en una punta o en la otra. Eysenck (un importante psicólogo estudioso del tema), estableció en un 16% la población de extrovertidos; en un porcentaje igual la de introvertidos y el resto (sobre el 68%) dijo que comparte características de ambos. (Sirva el gráfico para ilustrar la variedad.)

introvertido o extrovertidoA grandes rasgos, el extrovertido se caracteriza por ser muy sociable. Se siente lleno de energía con el contacto con otros y disfruta más estando en compañía que a solas.

El introvertido es más selectivo en sus interacciones. Tanto contacto social le desgasta. Se siente bien en su pequeño grupo de confianza y la soledad no le incomoda; todo lo contrario.

Hay estudios que dicen que los extrovertidos tienen “la llave de la felicidad”. Por ejemplo, éste de la Universidad de Washington.

¿De verdad la tienen?

Las grandes ventajas de ser extrovertido

A ver, pensemos, ¿qué beneficios obtiene un extrovertido con su forma de ser?

El disfrute del contacto social. Como hemos dicho, no le cansa. Un extrovertido se lo pasa en grande, ya sea hablando de asuntos serios o de trivialidades. Además, conocer gente nueva le revitaliza y, ¡ojo!, eso también le da experiencia.

Sabe cómo tratar a gente muy distinta. Gana en confianza. El gusto por la interacción le da soltura y, por supuesto, una gran ventaja a la hora de encarar situaciones sociales que a un introvertido le costarían más (si le falta exposición). Ejemplos: acercarse a hablar con una chica o, quizás, dar una conferencia.

Se le abren puertas; más oportunidades, porque tiene más contactos y más ganas y habilidad para hacer más aún, que le faciliten, por ejemplo, encontrar un buen trabajo o un ligue de fin de semana.

Alivia tensiones. Al extrovertido le gusta hablar de sus problemas y preocupaciones. No se entretiene tanto en rumiarlos (como el introvertido). Así, se deshace de cargas internas, con el bienestar que eso supone.

A todo eso hay que añadirle que el extrovertido está mejor valorado socialmente que el introvertido. Al menos, en nuestra cultura.

Solemos ver a la persona extrovertida más interesante, más divertida, más optimista. Y también nos cuesta poco vincularla al éxito, al liderazgo.

¿El introvertido? Pues, en general, no tiene tan buena imagen. Se ve más cerrado, más solitario, taciturno, pesimista y hay quien no separa esta forma de ser de la timidez, cuando ésa no tiene porqué ser necesariamente una característica del introvertido.

Quizás ése sea el problema: Que en una sociedad donde se aplaude la extroversión no se conoce bien al introvertido ni se perciben las ventajas que tiene serlo.

¿Tiene alguna ventaja ser introvertido?

Yo diría que sí pero, para verlas, hay que pensar como una persona introvertida. Basta que nos cambiemos de zapatos para darnos cuenta de que un introvertido puede ser muy feliz. De eso también nos habla un reciente estudio al que hace referencia la página TIME.com, refiriéndose a la tranquilas alegrías del introvertido.

El introvertido es socialmente selectivo. Ésa es la diferencia básica respecto al extrovertido.

Eso significa que el introvertido puede elegir comportarse abierta y expresivamente en un área de su vida (el trabajo, por ejemplo) y mantener las otras fuera del escaparate.

Desarrollaría las habilidades para interaccionar según sus necesidades y, al mismo tiempo, disfrutaría de su soledad y de su círculo íntimo de allegados.

¿Se estaría perdiendo algo? No, porque lo que le llena ya lo tiene: paz, reflexión, concentración, vínculos profundos, etc.

Quizás lo que se pierde es esa facilidad con la que el extrovertido aligera sus preocupaciones.

El introvertido escucha, calla y piensa; les da más vueltas a los problemas; observa minuciosamente; analiza más profundamente sus pensamientos y sentimientos, y también los de otros.

Eso puede ser negativo para él, si no maneja ese potencial de manera adecuada, pero también puede canalizarlo a su favor e incluso disfrutarlo. ¿O es debería ser más superficial para ser feliz?

Aquí tenemos un artículo sobre los pros y contras de ser muy sensible. (Sensibilidad e introversión van a menudo en pareja.)

Conclusiones

La felicidad personal no depende de que uno sea más abierto o más selectivo socialmente, porque lo que le hace feliz a cada persona es distinto.

Depende más de que la persona se acepte a sí misma, valore lo que tiene y sepa lo que quiere.

Por supuesto, puedes dejar tu opinión a favor o en desacuerdo con lo escrito.