Saborear un buen momento

¿De que sirve un día de descanso cuando te lamentas de que mañana toca trabajar?

¿Cómo te sabe ir al cine tú solo, cuando no dejas de acordarte de esas veces en las que fuiste con tu pandilla de amigos?

¿Cómo vas a dejarte llevar por una pequeña alegría hoy, cuando tienes tanto miedo de lo que vendrá en el futuro?

Nos perdemos muchos buenos momentos cuando la mente vaga por otros derroteros. Estamos ahí, físicamente, sin llegar a conectar con lo que sucede. Sin embargo, necesitamos esa conexión, especialmente cuando estamos viviendo uno de los pequeños momentos gratos del día.

momento breve

Necesitamos dejarnos llevar por esas sensaciones, para descansar, para tomar energía y, sobre todo, para ser conscientes de lo que está sucediendo en el momento presente.

De esa manera…

  • Disfrutamos de los detalles del lunes, sin resoplar por los días que faltan hasta el viernes.
  • Disfrutamos de los minutos de calma después del almuerzo, sin la tensión de tener que volver con las obligaciones dentro de media hora.
  • Disfrutamos de los instantes previos a quedarnos dormidos, sin apretar los dientes recordando los mil y un problemas que nos persiguen hasta colarse en las sábanas con nosotros.
  • Disfrutamos del regalo que recibimos, sin quitarle importancia porque prevemos que después llegará uno mejor.

Y eso se logra sólo prestando atención a todos esos instantes, por breves o insignificantes que parezcan. ¿Merece la pena dejarlos ir sin saborearlos?