10 Signos de que tu amigo te envidia

¿Cómo nos podemos dar cuenta de que un amigo nos envidia?

A veces es difícil notarlo, por lo sutiles que son las señales. A continuación apuntaremos algunas de ellas. Quizás escondan algo de envidia o quizás no. Hay que ver qué tanto se repiten.

Estar atentos puede servirnos para salvar la amistad o para huir de ella, en el peor de los casos.

amigo envidioso

Observa al presunto envidioso cuando…

1. Te pincha el globo

Te ha pasado algo estupendo. Vas a compartirlo con tu amigo mientras luces una sonrisa de oreja a oreja. Y tu amigo, en lugar de dar botes contigo, minimiza el asunto y te dice en tono tibio: Ah, bueno… Está bien. (¡Pum! ¡Toma pinchazo!)

Lo hace porque, como a él/ella no le van tan divinamente las cosas, se siente mejor al quitarle importancia a tus logros o tu buena suerte.

2. Te pincha el globo y lo pisotea

Allá que vas a contarle las buenas nuevas a tu amigo y éste hace ¡pum!: Ah, qué bueno… A lo que sigue el pisotón. Es decir, te quita mérito o añade algo negativo para que la alegría no te emborrache: Lo has conseguido, pero era muy fácil.

3. Te critica en público

No sabes porqué, pero tu amigo tiene la curiosa costumbre de dejarte en evidencia en público. Hace comentarios negativos delante de otras personas que no sabes a qué vienen, pero te sientan fatal.

Aunque la mona se vista de seda… (dice, acompañándolo de una risa burlona y envenenada.)

4. Desaparece del mapa

Últimamente comienza a marcharte todo sobre ruedas y esto coincide con que tu amigo desaparece de la faz de la tierra. Lo ves mucho menos. Suele estar ausente u ocupado. ¿Por qué?

Porque tu felicidad actual es un recordatorio constante de las frustraciones que hay en su vida. Por eso prefiere estar alejado.

5. La felicidad histriónica

Llegas de nuevo con tus buenas noticias. Se las cuentas a tu amigo, que es envidioso pero no quiere que se le note. ¿Qué hace?

Bota contigo y estalla de alegría en un arranque que, para él/ella, es poco natural y sincero.

Tú le miras la sonrisa forzada y te das cuenta enseguida. Él/ella, no. Cree que su envidia pasa inadvertida. Es más, al ratito te está felicitando de nuevo para que no olvides lo contento que está por ti.

6. Ahí te las compongas

Vas a necesitar algo de ayuda para lograr algo que es importante para ti. Tu amigo, quizás, te dice que puedes contar con su apoyo y, qué curioso, a la hora de la verdad todo son excusas y ausencias.

Así es la cosa. Aunque te lo haya prometido, puede que no te ayude. La envidia es muy mala.

7. Te roba el mérito

Vamos a suponer que sí, que te ayuda, pero sin desgastarse demasiado. Eres tú quien realiza el esfuerzo más grande.

Cuando toca compartirlo con el mundo, tu amigo les hará sentir que jamás lo habrías conseguido de no ser por él/ella.

8. Te da el golpe directo al punto débil

Tomas una decisión difícil, importante, con el convencimiento de que tu vida cambiará a mejor. Por ejemplo, decides abrir un negocio.

Tu amigo, en lugar de alegrarse, te dice que vas a asumir un riesgo que quizás afecte también a tu familia.

¿Te lo dice por tu bien? Puede ser. Pero, atento. Si tu amigo continuamente te da golpes en la línea de flotación, haciéndote sentir mal por las decisiones que tomas, también puede ser que lo haga con el único propósito de sentirse mejor consigo mismo y con sus propias decisiones.

9. Te desanima continuamente

Se supone que los amigos se cuidan, se apoyan y se animan mutuamente. Pero este amiguito tuyo, en lugar de decir: ¡Adelante!, tiene cada día algún “pero” o alguna frase desmotivadora para bajarte los vuelos.

10. Despelleja a otros

Cuando tu amigo te habla muy mal de otras personas con quienes tiene relación, lo más probable es que también hable mal de ti. ¿Por qué ibas a ser una excepción?
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Seguro que hay muchos más signos que nos avisan de que nuestro amigo siente ponzoñosa envidia. Si quieres apuntarnos alguno más, adelante. Pero vamos a lo que cuenta:

¿Qué hacer ante este panorama?

Primero, pensarlo bien, analizar el asunto y ponernos en el lugar de la otra persona. Quizás estemos actuando de una manera poco delicada con alguien que está pasando una etapa muy dura en su vida.

Es natural, por ejemplo, que una persona que está “machacada” por las circunstancias negativas que le está tocando vivir no reciba nuestras buenas noticias con un estallido de felicidad. Quizás no le salga… Mostrar algo de empatía por nuestra parte no está de más.

Después, podemos hablarlo; expresarle a nuestro amigo cómo nos sentimos a raíz de su comportamiento. Algo que está mejor que hacer suposiciones y sentenciarlo a la primera.

Y, por último, si el amigo no está receptivo y lo único que hace es eludir el tema o estar a la defensiva, lo que nos queda es poner algo de distancia y replantearnos la amistad. Es posible que no sea tal, sino una relación tóxica para nosotros.

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