Cómo ser más puntual

La puntualidad es una muestra de respeto hacia el tiempo de otros. Sólo por eso, aquí la consideramos una gran virtud.

Sí, porque la falta de puntualidad muy a menudo va unida a otros gestos que muestran poco respeto por el tiempo ajeno.

Por ejemplo: retener a alguien sin tener en cuenta qué es lo que tiene que hacer, acaparar su tiempo u olvidarnos de los encargos con los que nos hemos comprometido.

Pequeños detalles, en definitiva, que se resumen en: Mi tiempo es el que importa y el tuyo me resbala. Seamos claros.

llegar puntual

Por supuesto, no nos referimos a sucesos esporádicos. Cualquier persona puede llegar tarde alguna vez, sin que ello signifique que lo tenga por costumbre.

Hablamos de quien continuamente incurre en estas faltas de respeto hacia el tiempo de los demás, que podría ser considerado un egoísta, un vago, un desorganizado o un alegre pasota. Quizás, todo lo anterior o puede que, simplemente, esté viviendo una mala racha.

Lo que está claro es que la impuntualidad no le hace bien alguno a las relaciones (de cualquier tipo).

Y, si eres tú quien tiene este problema y quieres resolverlo, habrás de ver cuál es tu punto débil para, a continuación, abordar el asunto con dos armas clave: organización y empatía.

Organización

Acostúmbrate a realizar estimaciones más realistas del tiempo que te tomará cada cosa. Esto no te costará mucho trabajo con las tareas que ya conoces y, si te cuesta, añade minutos de más para asegurarte de que no te quedas corto.

Y, por favor, deja a un lado gestos como el de comprometerte a estar en un sitio dentro de diez minutos, cuando calculas que vas a tardar más de una hora. Esto no le hace bien a tu “reputación” y le sienta muy mal a quien espera.

Para entenderlo, tienes  el siguiente recurso: la empatía.

Empatía

Ponte en la piel de quien está esperando. Esa persona tiene su tiempo, su vida, sus necesidades y demás.

Imagínate. Ahí está desperdiciando preciosos minutos; aburrida, frustrada, harta y quizás pensando que es la última vez que te lo consiente. No vale decir que para eso es tu amigo o tu novio… Su tiempo también es importante.

Conclusión: Respetemos nuestro tiempo, que es valiosísimo, pero tengamos también consideración con el tiempo de los demás. ¿Te parece? 😉

Imagen de Julie70

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