Miedos y dudas que no te detienen

Tanto tú como yo sabemos lo que es el miedo. Y qué mal sabe sentirlo cuando se interpone en nuestro camino hacia lo que deseamos…

¿Miedo al ridículo, al fracaso, a perderlo todo…?

Cuando el monstruo del miedo se hace fuerte, llega su amiga la duda para abrirnos la puerta: ¡Déjalo todo y sal de aquí! ¡Sálvate!

Y ahí, burlones, se quedan el miedo y la duda desafiándote a pasar sobre ellos si no te has ido todavía.

miedos y dudas

Date tiempo

Calma. No tomes una decisión basada en el miedo. Es importante no precipitarse, porque generalmente no conviene tomar una decisión permanente basada en una situación temporal.

Estudia pros y contras. Escucha a tu instinto, voz interior o como la llames y deja el asunto reposar un poco.

Medita, relájate, descansa… Toma distancia de la situación. ¿Quién sabe? Estando fresco puedes encontrar una alternativa que difumine al instante miedos y dudas. O, si no, estarás más entero para afrontar este desafío.

Busca apoyo

La información es un buen apoyo. Además lo es la experiencia de personas que hayan atravesado una situación similar. Y, por supuesto, también son un buen soporte esas personas que bien te quieren.

Pide ayuda, comprensión, asesoramiento, que todos los necesitamos de tanto en tanto, pero no te dejes influir por agoreros ni por otras gentes a quienes tu futuro no les importa lo más mínimo.

Evalúa con más precisión

Ya que has tomado distancia y tienes más información, enfoca el asunto desde distintas perspectivas:

  • ¿Qué es lo que pasaría si abandonas?
  • ¿Qué es lo peor que podría pasar si sigues adelante y fracasas?
  • ¿Qué es lo mejor que puede pasar?

Así, ya estás listo para tomar tu decisión. La duda ha perdido fuerza. ¿Pero qué pasa si el miedo persiste?

Aférrate al coraje

Has decidido seguir adelante, aun con el miedo en el cuerpo. Eso es lo que hacen los valientes. Los cobardes nunca fracasan, porque no hacen el intento.

Ya no mires las dudas. ¡Adelante! Si tu objetivo así lo permite, concéntrate exclusivamente en el pequeño paso que tienes que dar ahora. Avanza despacio. Poco a poco. Mira al miedo cara a cara. Conócelo y date las razones que necesites para seguir caminando.

Has aceptado el desafío. Pasará lo que tenga que pasar, pero esta batalla la has ganado tú. 😉

Por favor, comparte 🙂