No tengo tiempo: La peor excusa

¿Cuántas veces en mi vida habré contestado “No tengo tiempo“? Muchas, demasiadas… Y lo sigo diciendo, aunque a estas alturas ya sé que no es del todo cierto.

Tiempo sí tengo. Cuento con las mismas 168 horas semanales que tú. Lo que ocurre es que las dedicamos a cosas distintas. Y esas cosas las hemos decidido nosotros. Tú las tuyas y yo las mías.

Es decir, yo distribuyo mi tiempo según mis prioridades. Por lo que se ajusta más a la realidad decir “Ésa no es mi prioridad” que “No tengo tiempo“. (Aprendido en este artículo.)

reloj en mano

Hasta ahí, de acuerdo. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando nuestras prioridades ocupan tanto tiempo que no nos “caben” otras cosas importantes en el día?

Lo más probable en este caso es que no seamos realmente conscientes de en qué se nos está yendo el tiempo.

Examinemos el asunto sin hacer trampa

Si queremos tener más control sobre nuestro tiempo, antes que nada hemos de saber cómo lo estamos invirtiendo. Y para eso hemos de fijarnos muy bien en nuestras actividades.

Hacer un registro durante unos días puede ser de mucha ayuda. ¿No lo crees?

Así tendrías las cifras claras sobre cuántas horas pasas durmiendo, trabajando, haciendo las tareas de la casa, viendo la tele, etc. Y, de paso, te darías cuenta de si hay algo que se podría cambiar a mejor.

Por ejemplo, yo me di cuenta de que la mayoría de mis actividades a lo largo del día las hacía sentada. En cuestión de meses, me dolía hasta el alma por las noches y me encontraba demasiado cansada para cualquier cosa que no fuera dormir.

¿Hacer ejercicio a diario? “No tengo tiempo“, decía. Mentira cochina.

Me fijé muy bien en todo ese tiempo que pasaba pegada a la silla y descubrí un filón de tiempo improductivo. Tiempo en el que ni estaba trabajando concentrada ni me estaba divirtiendo. Así fue como decidí dejar de erosionarme tanto el coxis para hacer del ratito de ejercicio una prioridad diaria.

Aún me queda bastante que mejorar, ¿eh? Pero es más fácil sabiendo que puedo re-examinar, simplificar y optimizar mis actividades para re-definir mis prioridades.

Por favor, comparte 🙂

Comments

  1. Muy buen artículo, ¡sí señor! Está claro que no te engañas a ti misma fácilmente… 🙂

    Un besito ¡y enhorabuena por ello!