Razones para replantearse una amistad

Los amigos se respetan, se quieren, se ayudan y comparten experiencias. Es una relación afectiva de apoyo mutuo.

Y a veces ocurre que tú te vuelcas dando lo mejor de ti a alguien que no es tu amigo en realidad, o bien, ha dejado de serlo.

Si tienes esa sensación, quizás se deba a alguna de estas señales.

adiós

Tu amigo sólo habla él/ella

A un amigo le importas. No es tu amigo (o amiga) quien acapara las conversaciones hablando todo el tiempo de sí mismo.

Él/ella habla de lo que piensa, de lo que hace, de sus planes… Y, cuando tú vas a decir algo sobre ti, vuelve a cambiar la conversación para centrarla otra vez sobre su persona.

No le interesan tus problemas

Y si tiene poco interés sobre lo que piensas o haces, menos interés tiene aún en tus problemas.

Un amigo es alguien que te escucha, pero a este “amigo” tus preocupaciones se le hacen pesadas y sólo parece estar feliz cuando habláis de cosas vanales.

Déjate de complicaciones… Ya se arreglará.

Se apunta encantado a los momentos de diversión. ¿Los problemas? Te los guardas para ti.

Te manipula a su conveniencia

Con un amigo puedes ser tú mismo. No tienes que hacer todo lo que te dice para evitar que se enfade y deje de hablarte.

No hay amistad cuando un “amigo” te presiona para que hagas las cosas sólo como a él/ella le gustan.

¿Te sientes “obligado” a ir siempre a los lugares que propone, a relacionarte con la gente que él/ella quiere…? Mala señal.

No respeta tu tiempo

Queda contigo y no se presenta o llega dos horas tarde. Se está en tu casa charlando hasta la noche, sin importarle que tú tengas un examen mañana…

Esa falta de consideración tampoco es propia de un verdadero amigo.

Te echa abajo continuamente

Un amigo te anima y fomenta la confianza en ti mismo. No es amigo alguien que acostumbra a recalcarte tus limitaciones y a restarte entusiasmo por hacer lo que quieres.

¿Te has apuntado a un curso de paracaidismo? Anda ya… Si tú eres gallina hasta para cruzar la calle.

Un amigo busca que estés bien y, en ocasiones, puede que una idea tuya le parezca un disparate y te lo diga. Eso es natural. Pero ocurre que este “amigo” tuyo te pone trabas continuamente y machaca tu autoestima.

Hasta sus cumplidos pueden sonar desagradables:

Ese traje negro te queda genial. Así no se nota lo que has engordado.
¿Has aprobado el examen de conducir? ¡Enhorabuena! Pero después de diez intentos ya tocaba, ¿no? ¿Cuánto te has gastado en total?… Yo, como aprobé a la primera, me ahorré mucho dinerillo.

Compite todo el tiempo

Un amigo no te hace sentir que estás en una competición continua:

  • A ver quién aprueba antes…
  • A ver quién viste mejor…
  • A ver quién es más listo…
  • A ver quién liga más…

Un verdadero amigo se alegra cuando consigues algo. Tu alegría es la suya. Pero a este “amigo” parece que le molesta que algo te salga bien y le quita importancia.

¿Te han contratado en esa empresa? Está bien, pero es un trabajo tan precario… A mí me acaban de ascender y me han doblado el sueldo. Cada día están más contentos conmigo en la empresa, porque… (bla, bla, bla…)

 

Señales como ésas te sirven para decidir si vale la pena mantener una relación tóxica con esa persona. Sí, tóxica para ti, porque de amistad tiene poco.

Sugerencia del día: Deja que otra persona ocupe ese lugar preferente en tu corazón y considera construir una amistad con alguien generoso, que esté dispuesto a dar lo mejor de sí mismo, como lo estás tú.

Imagen de woodleywonderworks

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