Celebrar lo bueno del año que acaba

Si en estos días haces balance del año, no te quedes sólo con lo que ha ido mal y con los objetivos fallidos. Mira también lo bueno.

365 días dan para mucho. Y, aunque hayan abundado los momentos difíciles, también habrá habido un lugar para lo más amable.

Es hora de recordar lo que has conseguido. Si has mejorado en algo; no importa si sólo un poco. También es hora de reconocer tu esfuerzo y de felicitarte por cada día de lucha.

Hora de poner el imperdible a los contados eventos especiales a los que has asistido y, además, a esos días aparentemente ordinarios que te sorprendieron favorablemente.

lo mejor

Hora de acordarte de aquéllos que te han echado una mano, directa o indirectamente, o que se la echaron a otros haciendo que te emocionaras. Y hora de alegrarte también por tu contribución positiva en la vida de los demás.

Es hora de alegrarte de estar al lado de esas personas importantes para ti, presencialmente o de corazón.

Hora de revivir aquella tarde de risas, los abrazos del año, las mejores ocurrencias o, quizás, los libros o las películas que más te impresionaron.

Un año brinda variedad de momentos y es hora de quedarte con lo mejorcito, así sólo sean contados detalles. Ahí están, contigo.

Guarda todos esos instantes en tu corazón. Además de que son un tesoro, en los días más difíciles que vengan, te harán recordar que las cosas buenas suceden.

Cosas buenas que muchas veces dependen de ti y, las veces que no, son un regalo que llega de otras manos y que a todos nos hace sonreír de tanto en tanto.

De cualquier modo llegarán, si la vida lo permite, para sumarse a esas personas, experiencias, lugares… que guardas con tanto cariño.

Es hora de hacer la selección. ¿Con qué te quedas? 🙂

Imagen de Amarand Agasi