Vivo bien sin teléfono móvil

El teléfono móvil es más que un terminal para hacer y recibir llamadas. Proporciona acceso inmediato a información, entretiene y es una herramienta útil para diversos menesteres. Además, no tiene porqué ser dolorosamente caro, digo yo.

Se ha generalizado tanto su uso, que es muy difícil encontrar a alguien que no tenga uno.

A mí, que soy de los que no tienen, me piden un número de teléfono móvil cuando hago uso de determinados servicios, dentro o fuera de Internet. Al decirles que no tengo, más de uno me ha mirado con cara de extrañeza.

No tengo teléfono móvil, ¿y qué?

Reconozco que me vendría muy bien tener teléfono por si me quedo tirada un día con el coche en mitad de la carretera o para otras emergencias.

Pero, con esto de la crisis, el coche apenas si lo muevo. Y el teléfono móvil fue el primer gasto que corté de raíz sin que fuese ningún trauma. Existen alternativas.

Me da igual no estar tan localizable. Busco otras formas de entretenerme, de informarme y de trabajar.

No siento que haya mermado mi calidad de vida por ese motivo. Estoy bien así.

¡Ah! E ignoro la supuesta presión social para comprarme uno.

Ésa es la conclusión a la que llego: No tenemos porqué seguir siempre las modas.

También me libro de muchas interrupciones, de control, de distracciones “extra” y de estar más tiempo pegada a una pantallita.

El día que necesite o me apetezca comprar un teléfono móvil, ya lo haré. Pero de momento no me siento mal, ni excluida, ni desgraciada por no tener ese aparatito que tiene tanta gente.

Vivo bien sin teléfono móvil. ¿Y tú? Con o sin teléfono, espero que también. 😉

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