Tú mismo en constante cambio

Qué curiosa es la vida… A veces tienes miedo de algo que estás haciendo continuamente: cambiar.

Los cambios se suceden día a día. Algunos cambios son imperceptibles, pero también los hay profundos. Sufres cambios radicales, repentinos, paulatinos o hasta inexplicables para ti… pero cambios. Todo el tiempo.

Que cambia tu aspecto físico es evidente. Ahí están los álbumes de fotos para demostrarlo.

Que cambias por dentro, también lo es. Aunque quizás haya alguien por ahí que te dice: “¡Nunca cambiarás!

O puede que alguno que te recrimina justo lo contrario: “Ayer pensabas una cosa y hoy, otra. ¡A ver si te aclaras!

niña en el espejo

¡Bah! No hagas caso. Las personas necesitan buscarle una explicación a lo que haces o a lo que dejas de hacer. Tratan de comprenderte dentro del esquema que se han hecho de tu persona.

Un esquema “de ti”, que puede permanecer intacto, como una de esas fotografías del álbum, mientras que tú sigues cambiando.

Todo el tiempo eres tú mismo, pero no eres “lo mismo” que ayer

No importa que te dé miedo el cambio, que no te apetezca o que no te sientas preparado. El cambio llegará y en tus manos está el timón para intentar que se produzca en la dirección que tú quieres.

¿Cambiar? Cambiarás, como lo llevas haciendo toda la vida.

Y, de acuerdo, encontrarás alguna tormenta que va a desestabilizarte. Pero piensa, sobre todo, en esos buenos cambios que están en tu mano. También esos llegarán, si tú quieres y la travesía continúa.

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