Combate la pereza divirtiéndote más

Se supone que tienes que hacer algo importante, pero lo dejas para luego y/o te dedicas a algo más placentero.

Notas que esto se repite con demasiada frecuencia e intentas buscar la receta que te haga más activo, más productivo y eficiente.

Antes de hacer eso, amigo, pregúntate a qué se debe esa desgana. Porque ya vimos que no todas “las perezas” son iguales.

relajándoseUnas se deben a la desmotivación; otras, a la falta de confianza a la hora de hacer la tarea; otras, al pánico que te da esforzarte… 😆

Osea, que detrás de tu pereza hay una explicación y puede ser que ésa sea, por chocante que te parezca, la falta de diversión o descanso.

Aquí pensamos que la diversión es tan importante como la productividad, aunque la segunda goce de mucha mejor reputación. Es incluso venerada, hasta tal punto que algunos se empeñan en estar haciendo algo productivo constantemente: Correr, estudiar, escribir, limpiar, ordenar, reparar, etc.

Se odian a sí mismos por dejar de ir al gimnasio, por no tomarse tiempo para cocinar, por no trabajar lo suficiente… Tienen la mente y la agenda repleta de obligaciones.

Qué tristeza que algunas personas olviden que la vida hay que disfrutarla (cada uno como pueda o quiera). Porque ése es logro más importante que tendremos en cuenta cuando se acumulen los años en el cuerpo.

Si continuamente nos presionamos para estar haciendo algo productivo, ¿dónde queda el disfrute? ¿Hemos de aprender a buscarlo necesariamente dentro de nuestras obligaciones? Es difícil, muy difícil divertirse haciendo sólo cosas obligatorias.

Por eso, el cuerpo y la mente buscan el descanso, esa liberación del corsé de lo productivo, esos momentos de disfrute. ¡Los necesitan!

¡Ojo! Que ser eficiente y productivo tiene una gran importancia. Nadie se la quita. Pero también son importantes las cosas que hacemos para disfrutar, sólo porque nos apetece.

Si no les dedicamos atención, la mente y el cuerpo se encargarán de buscarlas sacándonos de nuestras obligaciones.

¿Es tu caso? ¿Te falta diversión? Puedes probar a equilibrar la balanza y ver si funciona.

La idea es que hagas más cosas de las que te gustan, para que puedas hacer con menos disgusto aquéllas que no te gustan.