¿Por qué no reconocen tus méritos o cualidades?

De vez en cuando, a todos nos viene bien un poco de reconocimiento. Algunos esperan ovaciones y otros nos contentaríamos con una palmadita en la espalda que dijera: “Lo estás haciendo bien.”

Cuando otros te perciben como inteligente, guapo, gracioso… o lo que fuera, te sientes aceptado y apreciado. Y, en consecuencia, tu autoestima se fortalece.

Sin embargo, hay personas que no hacen un cumplido ni de casualidad. Menos todavía, te darían un aplauso.

A unos no les sale hacerlo o no saben cómo. Los hay que no se dan cuenta del mérito. También están los envidiosos que, naturalmente, no elogiarían a otro por algo que quieren para sí mismos.

indiferencia

Pero es Leon F. Seltzer, en Psychology Today, quien apunta más razones por las que nos quedamos descompuestos y sin reconocimiento:

– Es más difícil mostrar reconocimiento para esas personas que no lo han recibido en las etapas iniciales de su vida (por ejemplo, si los padres les regañaban más que otra cosa).

Celebrar lo bueno de otro puede resultar “raro”, incómodo o incluso ser una experiencia agria para algunos, que reviven viejas heridas por aquel reconocimiento que nunca llegó.

– Las personas altamente competitivas, no todas, sino aquéllas que continuamente se están midiendo con otros para sentir lo mucho que valen, también son más reacias a alabar a quien consideran su competencia. Eso sería admitir su inferioridad.

Más aun, hay personas que sólo se sienten bien consigo mismas cuando le ponen el pie encima a otro. De ellas no puedes esperar elogios sinceros.

– También es poco probable que llegue el reconocimiento de parte de esas personas que tienen expectativas altas sobre ti y tú siempre las cumples o las sobrepasas. Si están acostumbrados a lo bueno, ya no reaccionan.

Quienes temen que el reconocimiento se te suba a la cabeza y te vuelvas un creído repugnante, tampoco se desharán en elogios.

– Las personas que no saben reconocer sus propios méritos, aciertos o cualidades, quizás no les den tanto valor a los tuyos como para expresarte su admiración.

Aquéllos que creen que son los únicos seres especiales y maravillosos del mundo, tampoco reconocerán tus méritos porque estás en una posición inferior. Ellos sí. Ellos merecen gracias, favores y desaforadas muestras de entusiasmo, porque lo valen.

 

También nos recomienda este psicólogo que no seamos tan dependientes de las muestras de reconocimiento de los demás.

Las palmaditas de otros no siempre llegan y no hay que sentirse tan mal por ello. Sobre todo, porque ahí estás tú, para alegrarte por lo que haces bien. Puedes aprender a auto-felicitarte y a sentirte orgulloso por aquello que haces y, desde luego, por la persona que eres.

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