Cuanto más te esfuerzas por olvidar, más difícil se vuelve

A todos nos pasa. A veces evitamos a toda costa darle vueltas al comentario tan horrible que nos hicieron ayer o a la visita al dentista de mañana, por poner un par de ejemplos, sin que lo logremos.

Daniel Wegner, psicólogo de la Universidad de Harvard, investigó para llegar a una conclusión: Si pones mucho empeño en no pensar en algo, está prácticamente garantizado que no se te irá de la cabeza.

Como ya dijimos al hablar de estos pensamientos intrusivos, al tratar de evitar un pensamiento ocurre algo curioso en nuestra mente:

enredo de pensamientos

Una parte del cerebro está muy ocupada buscando distracciones; se esfuerza en pensar en otra cosa.

Pero, al mismo tiempo, otra parte del cerebro está comprobando que realmente no estamos pensando en eso que no queremos pensar.

Suena casi a chiste. Imagínate una parte del cerebro intentando olvidar las palabras dolorosas que te dijo tu pareja. Esa parte consciente procura, por todos los medios, concentrarse en cualquier otra cosa.

Pero llega la otra parte del cerebro y le dice: “¿Estás pensando en ESO?

¿ESO? ¡Ah! Te refieres a… ¡ESO! No, no lo estoy pensando.

Aunque suene absurdo, te estás obligando a recordar continuamente qué es lo que quieres olvidar… para poder evitar pensar en ello.

Y, como ese pensamiento (las palabras de tu pareja o lo que sea) permanece latente en tu cerebro, vivito y coleando, a ratos escapa de su prisión y campa a sus anchas por tu mente. Cosa que suele suceder, sobre todo, cuando estás estresado y harto de todo.

Mira, por ejemplo, cuando tratas de dormir a toda costa. Te esfuerzas conscientemente en relajarte, pero ahí está esa otra parte del cerebro recordándote todo el rato: “No puedo dormir“.

Lo mismo pasa con la concentración. A veces tratas de centrarte en lo que estás haciendo sin éxito, porque hay un pensamiento que continuamente la rompe.

¿Qué podemos hacer en estos casos?

Es frustrante (y a ratos, desesperante) tratar de controlar los pensamientos y que la mente parezca que vaya por libre: Cuanto más tratamos de controlarlos, más hacen lo que les da la gana.

Wegner nos propone lo siguiente: ¡No te esfuerces demasiado!

En lugar de reprimir la preocupación, dale una salida. Por ejemplo: Busca a alguien con quien poder hablar o escribe sobre ello.

O, simplemente, déjate llevar y piensa en eso durante un rato. Por ejemplo, en esa cancioncilla molesta que no se te va de la cabeza.

Así, el pensamiento deja de ser un tabú y es probable que se vaya desvaneciendo mucho antes que si te empeñas en olvidarlo a la fuerza.

(Fuente: Mind Control: Unwanted Thoughts, de Psychology Today)

Imagen de Daniela Vladimirova