Relájate yendo más despacio

Es hora de desconectar el turbo. Tanto correr y correr, yendo de una cosa a otra, hace que se nos pasen los días en un suspiro y que vayamos acumulando estrés y frustración.

La frustración de ver cómo pasa la vida a toda pastilla y que nos vamos haciendo mayores, mientras las obligaciones se multiplican más rápidamente que las diversiones.

relájate yendo despacioVayamos más despacio, amigos, que el destino de todos es el mismo y hemos de disfrutar de la aventura lo poco o mucho que podamos.

Aquí dejamos 5 ideas para desacelerar y llevar el día de hoy con más calma.

1. Saborea lo que comes

Comer bien es una prioridad para el cuidado de nuestra salud. Qué menos que prestarle la atención que merece.

Por una parte, prestando más atención nos aseguramos de elegir mejor los alimentos que le damos al cuerpo, cuidamos de que las porciones que nos servimos sean razonables y disfrutamos más del momento. No engullimos ni tragamos, sino que degustamos, saboreamos.

Por otra parte, este tiempo agradable dedicado a homenajear el cuerpo nos sirve para desconectar, introduciendo en la jornada esos descansos que tanto necesitamos.

De ahí la recomendación: Concéntrate en la comida, lejos de la pantalla del ordenador o de cualesquiera otras distracciones.

2. Dale descanso a los dispositivos electrónicos

Ordenador, teléfonos móviles, etc. El descanso de esos aparatos también es un descanso para tu cabeza. Desconéctalos o aléjate de ellos de tanto en tanto, si te es posible.

No dejes que te interrumpan constantemente en tus ratos de ocio (o de trabajo). Eso termina siendo estresante hasta para el más extrovertido.

3. Sal a la calle

Pasea u opta por usar tus piernas como medio de transporte cuando tengas que ir a hacer alguna gestión. Muévete a lo largo del día y… ¡que te dé el aire!

La actividad física consume tiempo, pero es una inversión que compensa para mantener y mejorar nuestra salud física y mental.

Activas la circulación sanguínea, te relajas, observas qué pasa en tu trocito de mundo y luego vuelves a tus obligaciones sedentarias de bastante mejor ánimo.

4. Aprende de buenos maestros

Para mí, unos de los mejores maestros en el arte de disfrutar de las pequeñas cosas son los niños y los animales. Pasa tiempo con ellos y verás cómo re-aprendes a desconectar.

Te dejo las… lecciones que aprendí de mi maestro agaporni.

5. Limita tu lista de tareas

Poco y bien hecho. No necesitas llenarte de ocupaciones y obligaciones para que tu vida sea más plena, sólo centrarte en las que más importan.

Está muy bien tener objetivos ambiciosos y ser muy activo. Pero no todo tiene la misma importancia y hay que pararse a establecer prioridades.

No olvidemos que la vida es esto que ocurre a cada momento.