Conserva la mentalidad del aprendiz

Si te dieran a elegir entre ser un experto o ser un aprendiz, ¿qué elegirías?

Está claro: Ser un experto o, si es posible, una eminencia en la materia que sea.

El experto se ahorra todas esas frustraciones ligadas al inicio de un aprendizaje. No necesita preguntar continuamente; tiene recursos para salir airoso en situaciones complicadas y, algo muy importante, ya no es etiquetado como “el nuevo”.

¡Ay! Qué mal considerado socialmente está “el nuevo” o “la nueva”…

aprendiz

Los que saben más lo miran con condescendencia, con lástima, con fastidio (si importuna demasiado) o con orgullo, porque se sienten superiores. Quizás sepan 3 ó 4 cositas más, pero ésas son suficientes para considerar al aprendiz un pardillo.

No todos son así, afortunadamente. La mayoría de las personas están más preocupadas por su propio desempeño que por las aventuras del novato.

Y quizás también son mayoría las que prefieren tratar con alguien receptivo, que admite sus dudas y se esfuerza por aprender, que con un experto al que no hay quien le tosa de lo creído que se lo tiene.

¿Ves? Ya comenzamos a ver lo positivo de ser un aprendiz. Si tú te sientes mal por ser “el nuevo”, veamos más…

Ventajas de ser un aprendiz

  • Como nadie está pendiente de que lo hagas bien a la primera (ni tú mismo), soportas menos presión. Y, ante alguna pregunta, eres libre de decir “No lo sé” sin sentirte mal por ello.
  • Puedes cometer errores y aprender de los mismos. Cosa que, quizás, no esté dispuesto a hacer un sabelotodo.
  • Puedes variar el rumbo, probar técnicas nuevas, aplicar otras teorías, porque eres más flexible.
  • Sigues adelante, probando y practicando, consciente de que estás superándote con cada pequeño paso que das.

Observa la última ventaja: Si sigues practicando, tarde o temprano dejas de ser “el nuevo”, el principiante. Porque esta etapa no dura para siempre.

Dejas de ser novato, pero no tienes porqué dejar esa mentalidad de aprendiz, por mucho saber que hayas acumulado y a pesar de que tengas que venderte como experto para sobrevivir en lo laboral.

Es la actitud lo que cuenta. Y en esto la del aprendiz es más ventajosa, porque siente que tiene camino por delante; conserva las ganas de aprender cada día y se alegra de cada paso que avanza.

El día en el que adopte la mentalidad del experto, se le acaba la diversión.