Los peligros de la carne procesada

Consumir carne procesada en exceso supone un grave peligro para la salud.

Así lo ha puesto de manifiesto un estudio del EPIC (Investigación Europea Prospectiva sobre Cáncer y Nutrición) que ha sido publicado recientemente en la prestigiosa revista BMC Medicine, para alertar sobre las consecuencias de su consumo excesivo.

Desde hace mucho, las carnes procesadas, como embutidos, chorizos, salamis, ahumados, congelados, etc., han tenido muy mala fama dentro del ámbito nutricional, aunque ninguna publicación o estudios científicos se atrevían a establecer una relación clara entre estos productos y el cáncer u otras enfermedades graves.

El estudio que menciona esta publicación, no sólo establece una relación directa, sino que, además, aporta pruebas de que el consumo excesivo de estos productos eleva sensiblemente el riesgo de padecer cáncer, obteniendo los resultados de la investigación de los hábitos alimenticios de miles de personas en 23 países de Europa durante años.

Los peligros de esta comida parecen no provenir de la comida en sí ni de los múltiples aditivos que les añaden para hacer las presentaciones más apetitosas (los cuales tampoco aportan ningún beneficio para la salud).

Los culpables de esta evidente vinculación con el cáncer son las nitrosaminas, unas sustancias que se añaden a los preparados para evitar la putrefacción y las bacterias de la carne, pero que, consumidas en exceso, tienen un elevado poder cancerígeno que aumenta considerablemente el nivel de toxemia en el organismo.

Lo cierto es que el estudio no desvela nada nuevo o que no se haya publicado anteriormente. Y no pretende ser alarmista, si no más bien concienciar a las personas de la composición de los alimentos que consumen y su posible efecto en el tiempo. Puesto que todo depende siempre de cada persona y del estilo de vida que lleve.

Una persona que siga una dieta equilibrada, saludable y coma variado, difícilmente podrá desarrollar un cáncer por consumir esporádicamente una hamburguesa con patatas. Todo está la justa medida y en no abusar, ya que la mejor medicina pasa indudablemente por la prevención y, además, es la más barata.