Un espacio de silencio cada día

¿Qué tiene el silencio que lo hace incómodo? ¿Por qué se asocia al vacío o a la soledad?

Los estímulos sonoros se suceden continuamente y, cuando cesan, nos sentimos perdidos. Intentamos llenar ese hueco con canciones, con palabras, con cualquier sonido.

Porque los momentos de silencio nos arrastran a un lugar donde no queremos ir:

  • Quizás, a un encuentro profundo con nosotros mismos.
  • Quizás, al descubrimiento de la apatía que sentimos sobre cómo transcurre nuestra vida.
  • Quizás, a la incomodidad de no saber qué decirle a alguien.
  • Quizás, a la sensación de que queremos conectar con otros y no podemos.

tranquilidad

Pero, evitando el silencio, también perdemos la oportunidad de conocernos mejor a nosotros mismos y la de aprender a comunicarnos de manera más efectiva.

En la música, como en la vida, los silencios son tan necesarios como el sonido. Si nos los hubiera, no habría música; tan sólo ruido.

El silencio no es muerte, sino parte de la vida. Es un espacio luminoso y tranquilo donde puedes contemplarte a ti mismo, desnudo de todo artificio. Y es el lugar perfecto al que acudir cuando deseas explorar lo que hay en tu alma.

No le temas. El silencio es algo más que la falta de palabras y bullicio exterior. Es un espacio de libertad que encuentras dentro de ti. Donde, además de reflexionar en calma, puedes reenergizarte y enriquecerte.

Acostúmbrate a él. Sumérgete en el silencio unos instantes cada día. Pruébalo.

Cuando te acostumbras a él, dejas de verlo como algo tan incómodo. No tienes la necesidad de llenar eso que parece un hueco vacío con lo primero que encuentras: ruido, la incesante charla en tu cabeza, las palabras que dices por miedo a parecer tonto…

El silencio es un espacio para conectar contigo (con tu esencia, con tus sueños, con espiritualidad…). Es un compás de reposo tras el que seguirá la melodía. Disfrútalo.