Si quieres ser más feliz, deja atrás estas 10 cosas

En el intento de estar un poco mejor cada día vamos incorporando elementos a nuestra vida y dejando atrás aquéllos que interfieren con ese propósito esencial.

felicidadY, curiosamente, a veces la felicidad está más ligada “a restar” que “a sumar”. Así nos lo dice Jeff Haden, en Inc. Y, a modo de ejemplo, nos invita a reflexionar sobre si no seríamos un poco más felices después de dejar de lado estas 10 cosas:

1. Repartir culpas

Cuando lo que acontece defrauda tus expectativas, lo más sencillo es echarle la culpa a alguien, ya sea a los demás o a ti mismo.

Pero, para qué perder el tiempo cuando alternativa más sana es asumir la responsabilidad que te corresponda. Así te enfocas en lo que verdaderamente importa: corregir errores y hacer las cosas de un modo distinto la próxima vez.

Esa actitud hace que vayas mejorando, creciendo. Algo que, a la larga, te hará estar más contento contigo mismo.

2. Impresionar a otros

Distingue lo superficial de lo esencial y dale preferencia a lo segundo.

Los demás no te van a admirar por tu ropa, tu coche, tus títulos o tu enorme éxito. Admirarán esos accesorios; no a ti necesariamente.

Las relaciones personales que te hacen feliz son ésas en las que te aceptan como eres (el lote completo). Ésas en las que no tienes que impresionar para que te quieran. Ésas en las que tienes la libertad para ser tú mismo.

3. Aferrarte a lo conocido

Dejar de correr todo tipo de riesgos, esforzándote en conservar la seguridad de lo conocido, te aleja de la felicidad.

Incluso si fracasas en lo que emprendas, aprovechar la oportunidad de llegar a donde quieres es reconfortante. Vale la pena el riesgo.

A la larga, te sentirás mejor contigo mismo por haberlo intentado. Bastante mejor de lo que te sentirías con la duda de si hubiera funcionado o no.

4. Interrumpir a quien habla

Si quieres gustar a la gente y mejorar tus relaciones (del tipo que sean), sólo escucha.

Todas las personas necesitan ser escuchadas y saberse comprendidas. Haz que noten que te importa lo que dicen.

Interrumpirles cuando hablan, no sólo es un gesto de mala educación. En realidad, con esa actitud estás demostrando que te importa muy poco lo que tratan de decir.

5. Quejarte frecuentemente

Cuando no paras de quejarte estás perdiendo el tiempo. Y, para colmo, tampoco te sientes mejor con ello.

Después de la pataleta, deja el sofoco y emplea esa energía en encontrar soluciones. ¿Qué podría hacer que la situación mejorase?

6. Tratar de controlar a los demás

Eres inteligente, sabes lo que hay que hacer y lo tienes todo muy bien organizado. Estupendo.

Pero relájate y deja que los demás también hagan las cosas a su manera. Que tengan sus propias prioridades, opiniones y demás. Así, todos contentos.

7. Criticar al diferente

Eres único y yo, también. Ni mejores ni peores que los demás. Y, ya que cada persona es diferente, ¿por qué no apreciamos y aprendemos de esas diferencias individuales?

Es bastante más enriquecedor que distanciarse y poner verde a todo aquél que se salga de nuestros esquemas.

8. Sermonear a diestro y siniestro

La crítica y el sermoneo vienen del mismo lado: De juzgar a los demás.

Por muy sabio y justo que se considere quien sea, no puede erigirse en juez e imponer a todos los demás su modo de ver la vida y de hacer las cosas. Y, aunque lo intente, esto no le hará feliz.

9. Regodearte en errores pasados

El pasado es valioso, incluso estando lleno de errores. Gracias a los tuyos y a los de otras personas aprendes lecciones que te sirven.

Aunque el pasado, pasado es. Quédate con la lección aprendida y deja ir el resto.

10. Alimentar tus miedos

¿Le tienes miedo a algo? Yo también. Todos tenemos miedos. Pero los miedos están para vencerlos.

No dejes que miedos y dudas te detengan por tiempo indefinido. Si quieres algo, atrévete a perseguirlo. Da el primer paso. ¡Haz algo!

Ten más miedo del tiempo que pierdes asustado, sin hacer nada, que de ése que dedicas a luchar.