No necesitas un acompañante

Quieres ir al cine, de compras, de paseo o quizás apuntarte a un curso que te interesa, pero te detiene el hecho de que ninguno de tus amigos o conocidos quieren acompañarte.

¿Qué haces? ¿Te privas de hacer lo que quieres?

Piénsalo bien. A veces somos demasiado dependientes en este sentido. Nos da un poco de miedo ir solos a algún lugar por razones bastante flojas:

  • Me aburriré más.
  • Me sentiré incómodo.
  • Los demás pensarán que soy un bicho raro cuando me vean aparecer sin compañía.
  • Etc.

Son excusas, problemas inventados. Pierdes más cuando dejas a un lado la oportunidad de hacer lo que te apetece por razones como ésas.

entrada para el cine

Si lo miras bien, en muchísimas ocasiones ganas más cuando te atreves a adentrarte en solitario por el camino que tú eliges. Y la primera recompensa es la que hemos mencionado:

Haces lo que TÚ quieres

Te sientes libre. Libre para hacer las cosas que te gustan y para aprovechar las oportunidades que elijas, sin depender de que otro quiera seguirte, que esté a tu lado o te dé el visto bueno.

¿Te aburrirás más? Depende de cómo lo mires. Si vas al cine o a pasear por tu cuenta, céntrate en lo que te brinda la experiencia, en lugar de fijarte en lo que te falta para que todo sea “redondo”. Que te aburras o no depende de ti, no de otra persona.

¿Te mirarán como a un inadaptado o un bicho raro? Eso es lo que tú te crees. Si apareces solo en un lugar donde hay más gente, a la mayoría le va a dar igual. Están más pendientes de ellos mismos y de su experiencia que de ti y tus circunstancias.

Y, si alguno te señala y cuchichea sobre ti, que no te importe. Eso es señal de que el aburrido es él/ella.

Conoces gente nueva

Piensa en algún curso, en una conferencia, taller o actividad a la que te presentas por tu cuenta, sin conocer a nadie… Genial. Allí encontrarás a personas que han ido por la misma razón que tú.

Ésa puede ser una ocasión estupenda para charlar y compartir impresiones con personas que tienen tus mismas inquietudes.

[Relacionado: Cómo hacer amigos siendo adulto.]

Te conviertes en un referente

Cuando el inconveniente de no poder ir en manada no te detiene, puedes ser un buen ejemplo para esas personas que quieren hacer lo mismo y no se atreven.

Dejas de ser “un Vicente, que va donde va la gente”, para convertirte en una persona más libre. ¡Qué cambio de actitud!

Lo gracioso del caso es que habrá alguno que no quiso acompañarte y que, al verte disfrutar en solitario, tenga ganas de unirse. Bienvenido, si es así. Y, si no, da igual.

A ti nadie te quita esa libertad, la autonomía para hacer lo que te interesa independientemente de que otro te siga o no. ¡Aprovéchala! ¡Disfrútala!