5 Situaciones en las que la gratitud no funciona

La gratitud, ciertamente, es un sentimiento que nos cambia la vida a mejor. Repercute favorablemente en nuestras relaciones, en todo cuanto hacemos y en nuestro bienestar general.

Sí, valorar lo que tenemos o encontramos a diario nos hace felices.

Pero hay algunas situaciones en las que esto no funciona y en Psychology Today nos mencionan cinco de ellas.

Comentémoslas.

pensativa

1) Cuando te excedes

Los excesos no son buenos. Tampoco si hablamos de gratitud.

Es verdad que, desde que despiertas, tienes un montón de cosas que agradecer cada día (como yo). Pero hay que centrarse en lo significativo y en lo que verdaderamente sientes.

Cuando te “obligas” a agradecer incluso el no haberles hecho un agujerito a tus calcetines preferidos, el sentimiento pierde su fuerza y su eficacia.

2) Cuando agradeces aquello que no lo merece

Una mala relación, por ejemplo. Agradeces el hecho de estar en pareja y, por ello, decides permanecer a su lado, a pesar de que esta persona se comporta muy mal contigo.

3) Cuando evitas enfrentar un problema

La gratitud te invita a centrarte en lo que tienes más que en lo que te falta. Y eso está muy bien, siempre que no caigas en el conformismo y de ahí no haya quien te mueva.

A veces es una actitud más constructiva enfadarse, rebelarse y plantar cara a un problema. Ignorarlo, prestando atención sólo a “lo bonito”, no va a resolverlo.

4) Cuando minimizas tus logros

Es de “bien nacido” agradecer a los demás su ayuda, por supuesto. Y también valorar otras cuestiones que hayan influido en tu éxito. Pero no te quites todo el mérito. Si lo haces, puede que estés disfrazando tu baja autoestima con la gratitud.

Alégrate de lo que haces bien y celebra tus cualidades.

5) Cuando confundes gratitud con compromiso

Una cosa es la gratitud y otra, el endeudamiento. Sentirte obligado a devolver o a corresponderle a alguien inmediatamente después de que te da algo puede ser signo de que no te interesa tener una relación cercana con esa persona. No quieres deberle nada.

Son sentimientos distintos. En las relaciones cercanas hay reciprocidad, pero no se hacen así “las cuentas”. No existe ese regusto amargo que experimentas cuando te sientes en deuda.

Espero que te sirvan estas notas. Yo las disfruto bastante, porque así sigo aprendiendo sin limitarme a lo fácil de: “Esto es bueno” – “Esto es malo“.

Ya vemos que cada realidad a la que nos aproximamos suele tener aspectos positivos y también negativos. Y hoy tocaba la gratitud, que parecía que no tenía ninguno de los segundos… pero, sí.