Relaciones cortas, pero valiosas

Las relaciones empiezan y terminan, y no todas ellas duran una tremenda cantidad de años. Hay relaciones que mantenemos por un corto período de tiempo (o cortísimo) y que también son valiosas.

ayuda puntualCon unas personas pasamos parte de la infancia.

Con otras, tan sólo un cursillo en el que coincidimos por casualidad.

Y, a la vez que esas personas nos aportaron algo, nosotros también dejamos en su vida una huella, más o menos profunda.

Estamos de paso, interaccionando, ayudándonos o a veces fastidiándonos unos a otros. Todo, sí, todo eso es valioso. Cada persona nos enseña o nos ayuda a descubrir algo nuevo. Y nosotros hacemos lo mismo.

Habrá personas que nos recuerden con una sonrisa. Para otras seremos una pesadilla de la que despertaron.

Igual que pasa cuando nosotros hacemos balance, si nos ponemos a pensar con la cantidad de personas con las que nos hemos cruzado hasta el día de hoy.

Son muchas, muchísimas. ¿Cuántas serían si decidimos sumarlas? ¿Cientos, miles…?

En nuestro círculo más próximo permanece una mínima parte de todas esas personas que hemos compartido algo alguna vez: en la escuela, en el trabajo, en el vecindario, en la parada del autobús…

Puede que ni merezcan el nombre de “relaciones”. Dejémoslo en “interacciones”. Quizás, las que se producen cuando estamos intentando cruzar un puente (necesitamos ayuda) y llega una mano providencial que nos auxilia, para luego seguir su camino.

Toda la vida estaremos recordando esa mini-relación, el momento afortunado en el que nuestro camino se cruzó con el de esa persona. Para aprender que lo que hace significativa una relación no es el tiempo que dura, sino lo que se comparte en ella.

Te propongo que no nos lamentemos si todas nuestras relaciones no duran el curso de una vida. Algunas relaciones duran poquísimo y son preciosas.

Y también sería una idea dar algo bueno siempre que tengamos la oportunidad. También en esas relaciones tan efímeras. Porque todos encontramos ocasiones para ir dejando un bonito recuerdo en muchas de las personas que nos encontramos en el camino.

Si sólo caminamos juntos tres pasos, disfrutémoslos y hagamos que cuenten.