Cumplidos poco convincentes

Los cumplidos son un regalo que nos hacen los demás; palabras amables que nos dirigen para hacernos sentir bien (habitualmente).

Qué menos que responder con agradecimiento a ese gesto cuya intención, la mayoría de las veces, es tan amable.

Pero estar agradecido con el gesto no quiere decir que nos creamos cada cumplido al 100%. Por poner un ejemplo, personalmente tengo la regla de no creerme por completo ni los cumplidos ni los insultos.

¿Por qué? Por estas razones:

cara de enfado

Porque sólo son opiniones personales, que no tienen porqué coincidir con la mía o con la mera realidad.

Porque no todos los cumplidos pesan lo mismo. No es igual el que te hace tu madre, para quien eres lo más grande; que el que te hace un amigo (que te quiere, pero no tanto como tu madre)… o que el que te hace algún chulillo de barrio que quiere llevarte al huerto.

Porque no siempre el “emisor” del cumplido está bendecido por la inspiración y la elocuencia. Y, lo que para él/ella es un cumplido, para ti tiene un color distinto. Tan distinto, que interpretas justo lo contrario de lo que trata de decirte.

Y porque no siempre el “receptor” (tú o yo) está del mismo humor para que le bailen el agua.

Pongamos ejemplos, exagerando y echándole un poquito de humor. De un lado, pondremos a un emisor con poca inspiración. Del otro, el receptor que, en su día más paranoico, le saca punta al cumplido hasta lograr el efecto contrario.

(1) Con esa ropa estás muy favorecida. Deberías vestir así más a menudo.

Interpretación: Tanto ayer, como todos los días del lustro anterior, me estuve vistiendo que daba pena verme.

(2) ¡Qué bien te sienta ese corte de pelo! Estás mejor así.

Interpretación: Si antes de ir a la peluquería parecía una oveja, ¿por qué no me lo dijo?

(3) El ligue potencial: Qué orejas más bonitas tienes…

Interpretación: ¿Orejas? Éste no se ha dado cuenta de que tengo una cara justo en medio. Piensa que soy un adefesio, fijo.

dardo

(4) Otro ligue sin futuro: Qué guapa estás cuando lloras ( o cuando te enfadas)…

Interpretación: Pues tú estarías divino si te doy una patada en la espinilla.

(5) El profesor dice: Para ser tú, has sacado muy buena nota en la prueba.

Interpretación: ¿Para ser yo? ¿Qué pasa? ¿Tan empanada o tan imbécil me considera?

(6) El jefe dice: ¡Qué buen trabajo! ¡Sigue así!

Interpretación: ¿A qué se refiere? ¡Si estoy haciendo lo de siempre! Anda ya…

(7) Bombardeo de cumplidos seguidos que te realiza un espontáneo.

Interpretación: ¿Qué será lo que quiere pedirme?

Moraleja del asunto: Si haces un cumplido, trata de que éste cumpla con su cometido: Recomendaciones a la hora de hacer cumplidos. Después, cómo lo interprete el receptor es cosa suya.

Imagen de onkel_wart (thomas lieser)