Qué no hacer en un día vago

Todos tenemos días en los que somos más productivos que en otros. Incluso tenemos días de pereza total; unos más y otros menos.

Sí, todos somos vagos a veces, ya sea por cansancio físico, por desgaste emocional, por desmotivación o porque llega la primavera con sus flores y su astenia.

Lo ideal sería tomarse el día para descansar, para reponernos y encontrar la inspiración perdida, pero no siempre las obligaciones lo permiten.

¿Qué hacemos entonces?

perezosa

Aquí hemos dejado ideas para enfrentar este problema de falta de ánimo. Por ejemplo, éstas: Ideas para acabar con la pereza en unos minutos.

Lo que pasa con la pereza es que, si no trata de enmendarse la situación y la causa que la ocasiona, el rendimiento disminuye (obviamente), a la par que aumentan la negatividad y el sentimiento de culpa.

Por eso es importante hacer lo que esté en nuestra mano para solucionar el asunto. Y la cosa es que es sencillo…

  • Si nos falta energía física, démosle al cuerpo comida sana y el descanso que necesita.
  • ¿Nos falta motivación? Recordemos porqué estamos luchando cada día; reanimemos la inspiración dormida.
  • Cortemos con todo lo innecesario para centrarnos únicamente en las cosas importantes que hemos de atender.

Lo demás es algo tan simple como: Determinar lo que vamos a hacer y dar el primer paso.

No tan simple, en realidad, si detrás de la pereza se esconde un problema mayor, como una depresión, por ejemplo. En un caso como ése, puede que necesitemos ayuda externa para poner algo de orden.

Pero, hasta en los casos más serios, se termina pasando por ese esquema sencillito que hemos apuntado.

¿Qué no hacer en un día vago?

En mi opinión, es más beneficioso para nosotros superar el estado de indolencia, aunque no tengamos mucho éxito en el día de hoy, que empeorarlo para que dure más de la cuenta.

¿Y cómo se puede empeorar? ¡Uy! Esto es más sencillo que lo anterior.

Te dejo unas ideas que a mí me “funcionan” para que mi pereza sea mayor y dure indefinidamente:

  • Vete a dormir “20 minutos”: Sabes que hoy, con lo que te pesan la mente y el cuerpo, no serán 20 minutos. Con suerte, serán dos horas o tres.
  • Descansa un poco frente a la tele: Lo mismo. A ver cómo te levantas luego del sillón.
  • Aliméntate con un tentempié mega-azucarado. De ésos que te dan un subidón de energía y, a los pocos minutos, un bajonazo de las mismas dimensiones. Nada. Ni las sobredosis de dulces ni el atracón de comida chatarra son esos alimentos sanos, que hemos dicho que le van a dar a tu cuerpo la energía que necesita.
  • Procrastina: Si a menudo sustituyes las cosas que tienes que hacer por otras más placenteras, no serás tan vago, pero sí improductivo. Y el sentimiento de culpa no tardará en llegar.

Moraleja: Hagamos el mejor intento por resistir la tentación y por sacarle algo productivo al día, aunque sea poquito. Si nos lo proponemos, podemos arrancar. Seguro. A fin de cuentas, un día vago lo tiene cualquiera, ¿o no?

Imagen de lar-f

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