7 Ideas para animar a alguien que se siente estúpido

Ayudar a las personas que nos rodean a que se sientan bien consigo mismas es un gesto generoso, que repercute en la buena armonía de las relaciones y que también nos hace sentir a gusto con nosotros mismos. ¿O no?

Si a ti te importa un carajillo cómo se sienten quienes están contigo, puedes dejar de leer en este punto. Si no, échales un ojo a las ideas que vienen a continuación.

El propósito de las mismas es animar a esa persona que tenemos al lado que, vaya usted a saber porqué, se siente tonta, con poco que aportar a la vida de los demás.

Tú sabes que no es cierto y quieres contribuir a que se sienta más valiosa. ¿Listo para las sugerencias?

escuchar, conversación

Comentémoslas. Vienen de Gretchen Rubin, en Psych Central:

1) Toma notas

Gretchen nos cuenta que ella suele tomar notas con frecuencia, incluso en las conversaciones casuales. Y, quien está con ella, se siente a las mil maravillas al ver que lo que dice es tan interesante que queda rescatado en unos apuntes.

Claro que, en mi opinión, esto podría sustituirse en la mayoría de los casos con mostrar signos de escucha activa. Esto es, que el interlocutor se dé cuenta de que le estás prestando toda tu atención cuando te habla.

2) Recuerda algún comentario suyo

Recuérdale algo interesante que haya dicho e invítale a profundizar sobre ello.

Con esto, esa personita que piensa que lo que dice no tiene importancia sabrá que no sólo la has escuchado, sino que te interesó realmente algo de lo que dijo.

¿A quién no le hace sentir bien esto?

3) Si no termina lo que está diciendo, anímale a que lo haga

Una persona que siente que no está aportando valor a una conversación suele dejar algunas frases “colgadas”. Por ejemplo: “Yo destinaría esos ahorros a otra cosa, porque si los inviertes ahí…”

¿Qué? Continúa, dirías tú.

Invítale a concluir sus reflexiones y escucha con atención.

4) Utiliza su nombre personal

Dirigirte a una persona por su nombre propio en una conversación (sin abusar) es una buena idea.

Ninguna otra palabra te acercará más a una persona que su nombre. Aunque esto lo saben muy bien quienes viven manipulando al prójimo, que suelen valerse bastante de este truco.

Por tanto, si lo utilizas demasiado o en el contexto equivocado, tu interlocutor es probable que piense: “¿Qué será lo que quiere de mí?”

5) Resáltale lo bueno

Rescata la buena idea, la simpatía, el esfuerzo o cualquier otra cosa que te haya llamado la atención de esta persona: “Qué buena memoria tienes“, por ejemplo.

No se trata de hacerle la pelota indiscriminadamente, sino de utilizar una simple y corta frase que ponga de manifiesto algo valioso de la otra persona, si viene al caso.

6) Pide su opinión

Pídele opinión o consejo sobre algún tema. Las personas suelen sentirse útiles y valiosas cuando se las tiene en cuenta. Hazlo tú (también, si viene al caso).

Obviamente, no hagas esto sólo para que se anime, sino porque realmente te interesa lo que piensa.

7) … Y sigue su consejo

Lee el libro que te recomendó o visita ese restaurante donde te dijo que servían una comida deliciosa, por ejemplo.

Esta persona, que piensa que su criterio vale muy poquito, se pondrá muy contenta al ver que alguien pone en práctica sus sugerencias.

¿A que también nos pasa esto a la mayoría?

Como seres sociales, a casi todos nos gusta que nos escuchen y nos tengan en cuenta. Si una persona se siente mal, porque cree que aporta poco al resto, tú puedes poner tu granito de arena para demostrarle (si es el caso) que lo que dice sí tiene valor.

Seamos amables con la gente que nos importa. ¿Te apuntas?