Cómo controlar la ira en el trabajo

Sentir ira en el trabajo es muy natural; una respuesta del cuerpo muy normal… Y más, teniendo en cuenta la variedad de situaciones molestas y frustrantes que pueden producirse:

  • Jefes que presionan con el trabajo.
  • Compañeros insoportables.
  • Aparatos que se cuelgan en el momento menos pensado.
  • Interrupciones constantes.
  • Etc.

impresoraLa ira es una emoción que, bien canalizada, puede ser muy positiva. Pero, cuando se sale de control, nos afecta negativamente a nosotros e incluso a quienes nos rodean.

¿Qué haces para controlarla en el trabajo?


Primero, ser consciente de esa emoción y aceptarla como viene. La culpa no la tiene el jefe ni la impresora. Simplemente, está ahí.

Aceptando esto, ya tienes el primer paso dado. [Quedan dos: De la ira a la calma en tres pasos.]

Resumiendo, el paso dos consiste en buscar un modo de tranquilizarte. Puedes salirte de escena y aprovechar para hacer unas cuantas respiraciones profundas, por ejemplo.

Y el tercer paso es dejarla salir, expresarla. Si te saca de quicio ese compañero que te interrumpe cada cinco minutos o crees que el jefe se está pasando tres pueblos contigo, háblalo con ellos serenamente.

No te quedes dentro con ese malestar, porque se va acumulando y, a largo plazo, te va a perjudicar.

Mira dentro de ti

No sirve de nada que, después de la tensión vivida, te quedes regurgitándola: Debería haberle dicho esto… (o haber hecho lo otro).

Lo que sí te va a servir es identificar dónde está la raíz del problema, especialmente si te enfadas en el trabajo cada dos por tres.

Quizás la situación que necesitas abordar se halla en tu vida personal y no en el trabajo. Si es el caso, asumirlo te ayudará a encontrar soluciones más efectivas.

Protégete del estrés

Ira y estrés están muy relacionados. Cuando estás estresado es más fácil saltar a la menor provocación.

Sabiendo esto, ¿qué te parece si te haces más resistente al estrés para que todo el lío del trabajo te afecte menos?

Hay una serie de hábitos que pueden ayudarte a sentirte menos estresado, entre ellos:

  • Tener unos horarios razonables para comer y dormir.
  • Realizar a lo largo del día alguna actividad que disfrutes.
  • O uno que no nos cansamos de recomendar: Realizar actividad física de manera regular.

El ejercicio físico no sólo te ayuda a echar fuera las tensiones, sino que también actúa como “vacuna anti-estrés“.

La ira es cosa tuya

Como conclusión (y aunque no te guste leerlo), nos quedamos con que tú eres el que tiene que manejar tu propia ira.

Que hagas responsable a otra persona de lo mal que estás en el trabajo, no te ayudará.

Sí lo hará, que aprendas a controlarte, a canalizar esa rabia y a encontrar soluciones en frío para atajar el verdadero problema.

Con la práctica, te aseguro que la situación mejora. Te lo dice alguien que ha pasado por muchos, muchos berrinches laborales. 😉