Razones por las que es muy difícil ser amigo de tu “ex”

No hace tanto yo era de las que pensaban esto: Cuando una relación de pareja acaba, la amistad no tiene porqué perderse. Especialmente si dos personas tenían ya ese nexo antes de funcionar como pareja.

Pensaba que el cariño podía transformarse y que los dos, al conocerse tan bien, podrían brindarse apoyo mutuo.

Sin embargo, mis propias experiencias y las que observé en la gente de alrededor, no tardaron en demostrarme que lo anterior es muy difícil.

Que la amistad entre “exes” es posible sólo después de un tiempo de haber sanado las heridas de la ruptura. Que las dos partes debían de tener paciencia para adaptarse a la nueva situación. Y, lo más importante, que debían de compartir el mismo concepto de amistad, como relación generosa y desinteresada que es.

ruptura de parejaSi eso no puede lograrse, lo más sano emocionalmente para los dos es dejar atrás la relación… y también la amistad.

Y ahora, si te interesa leerlas, explico mejor las razones por las que es tan difícil construir esa relación de amistad entre “exes”, aun cuando exista esa buena voluntad por ambas partes:

1. El tiempo de duelo

El final de una relación sentimental es doloroso. Tu pareja pasa a ser tu “ex” por algún motivo. Luego, no puedes saltar de esta fase automáticamente a la fase de la amistad.

Hay que asimilar el fracaso, curar las heridas, perdonar…  Eso lleva su tiempo, ¿no? Un mes, un año… Lo que haga falta. Siendo lo ideal que corra el aire entre los dos.

La cosa es que para uno de los miembros de la pareja ese tiempo será más largo que para el otro. Y, para que puedan comenzar una relación de amistad, los dos han de haber superado la ruptura y puesto el punto final a la relación de pareja.

2. La frontera emocional

Si, acabada una relación, uno de los dos sigue comportándose de un modo parecido a cuando estaba en pareja… el proceso no marcha bien.

Ambos han de estar de acuerdo en tener una relación cordial, donde exista cierta distancia y los dos se comporten como amigos (sin derecho a roce ni a nada que se le parezca, por supuesto).

Es mejor evitar las llamadas frecuentes, los regalos, las dedicatorias en fechas especiales y los diminutivos cariñosos.

La relación no es que haya cambiado. Es que ahora es otra, totalmente distinta. Y ese tipo de trato no tiene cabida. Es tóxico.

¿Por qué? Porque se convertirá en un recordatorio constante que atará a la persona a su pasado, haciéndole más difícil comenzar una nueva relación, si le diera la gana de hacerlo.

(Relacionado: Defiende tus límites en las relaciones.)

3. El revoltijo de sentimientos

Si no se ponen o se respetan esas fronteras de las que acabamos de hablar, la nueva relación puede convertirse en un caos. Un laberinto de celos, resentimientos, deseo y espejismos varios…

En el mejor de los casos, quizás uno de los dos crea que siente (o sienta de veras) que son algo más que amigos y el otro, no. Y, llevados por la vieja atracción, los dos se enreden en una aventura emocional y física con resultados desastrosos.

¿Para qué más confusión, si ya tomaron en su día la decisión de separarse?

En mi opinión, segundas partes nunca fueron buenas. Y, tanto si los dos desean comenzar una relación de amistad, como si les da por volver a estar juntos como pareja, han de pasar un tiempo separados, “descontaminándose”, curándose, para después tomarse con calma la construcción de una relación distinta, si a ambos les interesa eso.

Cosa que tiene bastante mérito y que muchos no hemos conseguido. Porque para lograrlo, al igual que en otras cuestiones, hacen falta dos que estén dispuestos a hacerlo.

No sé cómo lo veas tú. Yo espero y deseo que encuentres en la vida alguien con quien te entiendas como pareja. Pero, si la relación no funciona, ojalá que esa persona también sea de las que no complican la ruptura. De por sí, ya es bastante amarga.

Comments

  1. Si, yo también soy de las que piensa que si ya la relación amorosa dió lo que tenía que dar, podría rescatarse la amistad… pero efectivamente, como en toda relación, se necesita que los dos lo deseen y estén dispuestos a superar la etapa de pareja y puedan verse sólo como amigos. No creo que puedas ser su super amiga porque si hubiera existido ese nexo y cariño, probablemente se hubiera podido salvar la otra relación, lo mejor es dejar que la vida fluya y el tiempo pase, si después de un tiempo prudente ambos pueden construir una relación amistosa con respeto y dejando atrás el pasado, pues felicidades! quiere decir que ambos aprendieron la lección y valoraron finalmente lo mejor de cada uno. Pero mientras eso sucede, hay que seguir viviendo y no aferrarse a quien ya se fué.

    • Casandra - TBM says:

      Coincidimos, Judy. Lo ideal es que haya un tiempo para asimilar la ruptura cuando la relación termina. Claro que esto lo tienen más difícil las parejas que tienen hijos… :S

      Gracias por comentar. 🙂