Ideas para construir tu rutina matinal ideal

Entre empezar un día con prisas desde que abres los ojos (tal cual describe el post anterior) y empezarlo con tiempo suficiente para alimentarte y activarte en condiciones… no hay color. La segunda opción es más saludable.

Estamos de acuerdo, ¿verdad?

Entonces, no discutiremos ese punto. Este post es para apuntar ideas que nos ayuden a cada uno a elaborar una rutina matinal que funcione para eso: para levantarnos con buen pie y sin agobios.

Precisamente, ésa va a ser la primera sugerencia a anotar:

1) Pensar primero en qué va a consistir tu rutina

rutina matinalDecides que vas a levantarte un poco antes, ¿para qué? Para estudiar, para hacer ejercicio, para hacer tareas domésticas, etc. Y, después de decidirlo, asignas una porción de tiempo a cada cosa.

Es decir, haces un plan.

Esto es muy obvio, pero quise apuntarlo para recordar que si vas a comenzar a adquirir un nuevo hábito (el que sea), lo más sencillo es colocarlo al principio del todo. Prácticamente, en cuanto bajas de la cama.

Es un buen truco.

2) Levantarte un poco antes

Depende de lo que hayas decidido en el punto anterior y de cómo sea tu horario actual, esto te costará más o menos trabajo.

Quizás te funcione levantarte un cuarto de hora antes durante una semana; otro cuarto de hora, la siguiente… Así, progresivamente, hasta que llegues a levantarte a la hora que tú consideres.

Si te resulta una odisea, aquí tienes unas cuantas propuestas: Ideas para levantarse rápidamente por la mañana.

3) Irte a la cama antes

¿Crees que es buena idea irte a la cama más temprano cuando vas a madrugar? Si tienes sueño, sí lo es. Si no estás lo suficientemente cansado, no. No suele funcionar.

Esto se lo leí hace tiempo a Steve Pavlina. Lo puse en práctica y vi que era muy efectivo. Un ejemplo rápido para explicarlo:

Quieres levantarte cada mañana a las 7 a.m. y tu cuerpo está acostumbrado a irse a dormir a las 3 de la madrugada.

Pues, en lugar de acostarte a las 11 de la noche (sin tener sueño), acuéstate a la hora de siempre y levántate a las 7 a.m.

¿Duermes sólo 4 horas? Sí, ese día vas a estar medio zombie, pero tus horarios de sueño se regularán (salvo casos excepcionales), porque es probable que esa noche o en las sucesivas ya no aguantes despierto hasta las 3 a.m., como antes.

El cuerpo solito te va a pedir que lo acuestes más temprano. Y en pocos días tienes los horarios ajustados.

Cada persona es distinta. A mí me funciona mejor esta técnica que la de ir progresivamente adelantando la hora de levantarme.

4) El momento más difícil

Ya has decidido qué tareas vas a hacer por la mañana y tienes claros los horarios. Pero lo más difícil viene cuando suena el despertador.

No caigas en la trampa de: Cinco minutos más. Ya lo vimos. En realidad, son más de 5 y sólo sirven para que pases dos veces el mismo mal trago.

¿Lo que mejor funciona? El piloto automático. Por ejemplo, encender la luz y salir de la habitación en dirección al cuarto de baño. Así, mecánicamente.

5) Aprovechar bien el tiempo

Ya que has conseguido levantarte temprano, pon en marcha la rutina que hayas diseñado para ti. Y no te preocupes si los primeros días no va del todo bien. Dale tiempo para que se consolide.

Ese tiempo extra matutino vale oro. Cuando desayunas tranquilo y dedicas un rato a hacer tus cosas, sin agobios, el resto del día va mejor.

¿Lo has probado?