¿No te gustan los fines de semana?

Hay gente para todo. Los fines de semana son, para muchos, un espacio de descanso y/o diversión. Mientras que, para otras personas, están llenos de aburrimiento y/o estrés.

¿Cómo? ¿Cuesta creerlo?

Yo tampoco me lo creía, hasta que, un día, un compañero de estudios me contó porqué él detestaba los fines de semana.

De lunes a viernes iba a clase, se relacionaba con mucha gente y, aunque tenía que cumplir con sus obligaciones estudiantiles, no le venía tan largo como lo que le esperaba el sábado al amanecer:

Trabajar duro de sol a sol en el campo, sin hablar apenas con nadie.

Siendo él una persona tan sociable, en su caso era comprensible que el cambio de rutina no le gustase lo más mínimo.

Después conocí a más personas a quienes también les fastidiaban los fines de semana por distintos motivos.

Por aburrimiento

Como en el caso de mi amigo, que echaba de menos el jolgorio de los días laborables.

Por soledad

La sensación de soledad aumenta para esas personas que no encuentran con quién compartir actividades los fines de semana.

Y crece cuando, por ejemplo, entran en Facebook y leen qué cosas divertidas están haciendo los amigos de su círculo. (¿Recuerdas el FOMO?)

Es como si el mundo estuviera de fiesta ahí afuera, en algún lado, y tú te la estuvieses perdiendo.

Por estrés

Que se lo digan a esas personas que ven cómo se multiplican las tareas en fin de semana (compras, limpieza, reuniones familiares, etc.).

No todo el mundo tiene el lujo de descansar cuando suena la campana del viernes. Algunos trabajan el doble.

¿Soluciones?

limpieza de fin de semanaApuntamos 4, por si estás en alguna de esas situaciones, ¿te parece?

1. No darle tantas vueltas.

El fin de semana, que resulta tan largo para ti, no se va a acortar porque no dejes de pensar: “Ay, qué asco…”

Sé bueno contigo y no te auto-tortures más. Deja de pensar por un rato en lo solo, en lo triste o en lo mortalmente aburrido que estás. ¿Cómo lo haces…?

2. Date un paseo.

Regálate unos minutos para dar una vuelta por ahí. Preferiblemente, camina por algún lugar “verde”. La Naturaleza sosiega el alma. Compruébalo.

Contempla la vida a tu paso. Respira. Presta atención a las sensaciones agradables que experimentes…

Esto es muy efectivo. Tanto, como lo que sigue.

3. Ríe.

Puede que tengas pocas ganas, pero si hay algo que te hacer reír… No lo dudes: ¡aprovéchalo!

Regálate unos instantes para descongestionar tu cabeza con un poquito de humor.

4. Haz algo que te guste.

Incluso si el fin de semana estás mega-ocupado, arréglatelas para buscar unos minutos para ti.

Métete de lleno en esa actividad, por breve que sea. Disfrútala a saco.

 

Podríamos seguir con la lista, pero, básicamente, de lo que se trata es de que encuentres una cosilla o dos que te ayuden a darle la vuelta al bajón anímico del fin de semana. Así se te hará menos largo o agobiante.

¡Ah! Y una cosa más… Que los fines de semana te resulten una lata en este momento de tu vida, no quiere decir que siempre vayan a ser lo mismo.

Quizás lleguen esos tiempos en los que estés deseando que sea viernes… por la de planes estupendos que tienes para el fin de semana. No importa que ahora no lo creas, pero… ¿posible? Sí, es muy posible.