5 Técnicas motivadoras que… ¿funcionan?

¿Qué necesitas para saber motivarte a ti mismo?

Fácil. Tres años llevamos escribiendo sobre el tema y ése es tiempo suficiente como para poder hacer un resumen clarito y sencillo:

  1. Conocerte bien a ti mismo.
  2. Disponer de variedad de opciones, ideas o recursos, como quieras llamarlos. (En TBM ya te hemos sugerido un montón.)
  3. Aplicar unos u otros, según tu personalidad, tus preferencias y también según las circunstancias.

Nada más. Tú eres quien mejor te conoce y, por tanto, nadie mejor que tú para elaborar tu propia estrategia automotivadora.

interroganteAquí puedes leer: “Prueba esto. Prueba lo otro…” Unas propuestas te servirán y otras no. Bien. Tú te quedas con las tuyas, que quizás las que no te sirvan a ti funcionen para otras personas.

Para ilustrar esto (y como dice el título) veamos como ejemplo 5 técnicas para motivarse que pueden funcionar (o no) dependiendo de cada persona y del momento en que las aplique.

1. Realizar afirmaciones positivas

Las autoafirmaciones negativas no ayudan a nadie. (No lo puedo lograr. Soy un desastre. Maldita la hora en que nací.) Sirven para hundirte más.

Entonces, ¿las afirmaciones positivas sí lo hacen? Hace tiempo nos lo preguntamos en ese post tan largo que está enlazado.

La conclusión: A unas personas sí les sirven para impulsarse. (Lo voy a conseguir. Soy una persona muy fuerte.)

Pero para otras personas son tan nefastas como las afirmaciones negativas, porque es muy fuerte la disonancia entre lo que realmente piensan y lo que dicen de puertas afuera.

Lo que tú tienes que ver es si realizando afirmaciones positivas, con el mayor grado de convicción posible, te sientes mejor en la situación en que las emplees. La pregunta es: ¿A ti te sirven?

2. Visualizarte logrando el objetivo

Ésta es una de las técnicas más populares en lo que a motivación se refiere: Si puedes imaginarlo, puedes hacerlo.

Generalmente es una gran idea. Cuando te ves a ti mismo alcanzando lo que te has propuesto, el objetivo se vuelve más asequible. Lo que queda es seguir dando pasos hasta llegar ahí, que no es poco.

Pero, por popular y extendida que sea, tampoco es una idea que funcione siempre, sin excepción.

¿Qué tal si te ves tan claramente a ti mismo llegando a la meta que te confías y dejas de esforzarte?

Una vez más, sólo si pruebas puedes saber si la técnica te beneficia, te perjudica o si es menos efectiva que otras.

3. Hacer públicos tus objetivos

Sobre si conviene o no compartir tus objetivos con otras personas también hablamos largo y tendido. Si lees ese post, verás que las dos opciones tienen ventajas e inconvenientes.

A ti puede ayudarte contarle lo que vas a hacer a otras personas. Puede ser motivador. Puedes sentir ese puntito de compromiso que quizás te falte.

Sin embargo, otra persona quizás se sienta presionada o experimente una falsa sensación de progreso de camino a su objetivo.

¿La técnica es mala o buena? Ni una cosa ni otra. Depende, ¿verdad?

4. Inspirarte con historias de superación personal

Quizás te motive leer, ver o escuchar historias de personas que lucharon superando calamidades y desgracias hasta salir de su mala situación o llegar a su objetivo.

Quizás te pongas en su pellejo y te identifiques hasta llegar a la conclusión más poderosa: Si ellos pudieron, yo también puedo.

Pero, claro, todas las historias no te van a motivar del mismo modo. Las circunstancias no son las mismas. Tu entorno es otro. Tus necesidades y objetivos varían… Cada persona tiene su historia.

Por esas mismas razones, hay personas a quienes les afectan poco las historias de superación de terceros. Puede que se pregunten: ¿Qué tengo yo que ver con esto? Sus circunstancias y las mías son totalmente distintas. Y no, no les sirvan.

5. Hacer las cosas por temor a las consecuencias (de no hacerlas)

El miedo motiva. Digo que si motiva… El miedo a que te despidan del trabajo, a que te rechacen, a quedarte solo… a cualquier cosa (grande o pequeña).

Si, a menudo, haces cosas recordándote qué sería de ti si no cumplieras, estás utilizando el miedo para motivarte.

Pues ni ese recurso tan poderosísimo produce el mismo efecto en todo el mundo. A algunas personas el miedo sólo les sirve para bloquearse, ponerse nerviosas y avanzar sin tino.

Aquí paramos y sólo hemos visto cinco ejemplos. ¡Uy! Si nos pusiéramos a verlos todos…

Conclusión: Cada uno de nosotros se motiva de manera diferente. Lo dicho: Conócete y prueba qué te funciona a ti.