Confianza en ti mismo = Haces más cosas y las terminas antes

Tu habilidad para organizarte y lo productivo que eres no tiene tanto que ver con que tengas un cerebro brillante. En realidad, tiene más que ver con “lo emocional”.

Un poco de autodisciplina y de confianza en ti mismo es lo que necesitas para que te cunda lo que tienes entre manos.

Hoy hablamos de la segunda: De la confianza.

confianza

Para ver cómo influye esta variable en la productividad, tan sólo tienes que hacer un poco de memoria. Sin duda, te ha ido mejor en los días (o rachas) en los que has trabajado con seguridad en ti mismo, ¿verdad?

Las dudas matan la productividad

Si te agobian las dudas porque te faltan conocimientos sobre un tema determinado, no tienes un problema de confianza. Descartamos este caso.

Más bien, vamos a referirnos a esas cosas que sabes hacer, pero te cuesta hacerlas a buen ritmo. Quizás porque estás muy pendiente de lo que otros puedan opinar o porque le temes a un rechazo o fracaso antológicos.

Ese titubeo hace que avances más despacio de lo que podrías y que vuelvas atrás, una y otra vez, para revisar o corregir lo que llevas hecho.

De no existir esas dudas ralentizantes, tu velocidad sería otra, ¿o no?

Efectivamente, si admitieras para tus adentros que sabes hacer el trabajo y te enfocaras en terminarlo, acabarías mucho antes.

¿Solución?

Manda las dudas a la porra

No sé si pensarás que me he quedado descansando al escribir semejante recomendación. Como si fuera tan fácil mandarlas, ¿no?

Fácil, puede que no. Pero sí es cuestión de práctica. ¡La confianza es cuestión de práctica!

Ninguna persona puede enseñarte a tener confianza en ti mismo. Nadie te la puede prestar o donar. Si estuviera en mi mano, aquí te dejaría un saco lleno. Pero no se puede. La confianza nace de ti, de tu experiencia.

¿Por dónde empiezas?

Lo “gordo” está dicho: Enfocándote en hacer las cosas.

Sugerencias para llevarlo a cabo:

1) Escucha lo que te dices a ti mismo. Hay pensamientos que te ponen la zancadilla, del tipo: Estoy poco inspirado. Esto es muy difícil. Páralos en seco. Cuestiónalos cuando lleguen.

2) Sé consciente de tu propio valor. Cuando estés frente a lo que tienes que hacer, recuérdate que eres muy capaz de hacerlo. Nadie mejor que tú conoce tus cualidades y todo lo que llevas aprendido.

3) No te compares con otros. Tú tienes tus puntos fuertes y los demás tienen los suyos. Concéntrate en hacer lo que estés haciendo lo mejor que puedas. Nada más.

4) Deja atrás el perfeccionismo. Que hacerlo “lo mejor que puedas” no sea una excusa para echar 60 horas a algo que puedes hacer en 10 minutos.

5) No temas a los errores o al rechazo. Míralos como parte de la vida. Los errores sirven para aprender y el rechazo sólo depende de quién tengas en frente. Lo que a una persona puede parecerle una basura, para 500 puede tratarse de gloria bendita.

¿Te parece bien para que vayamos practicando?

[A continuación, una experiencia personal.]

En realidad, yo llevo practicando desde que empecé a escribir aquí, en Tus Buenos Momentos.

Al principio, estaba muy preocupada de hacerlo mal, de que esto lo leyera alguien, de que no lo leyera nadie, etc. Y, claro, tardaba siglos en escribir cualquier cosa.

Con el tiempo de práctica diaria (tres años seguidos), no te diré que terminaron todas mis dudas y temores. Pero sí “me solté”.

Con la práctica gané en confianza. Y con confianza gané en productividad.

Ahora, cuando tengo que escribir algo, no pierdo el tiempo con ese tipo de dudas: Me siento. Lo escribo. Y… FIN.

Imagen de OttoKristensen

Comments

  1. Tengo yo en casa un adolescente que va a tener que leer esto!!!
    Desde mi experiencia de madre, que muchas veces ha tenido que echar mano del más duro autoritarismo, te apunto una palabra mágica: “Empieza”.
    Pasar a la acción sin demasiadas consideraciones (sobre el éxito, el coste, las dificultades…) te ayuda a ganar tiempo y a enfrentarte a lo que tienes por delante.
    Besos.

    • Casandra - TBM says:

      Una palabra poderosa donde las haya. Gracias por apuntarla, Malú. 🙂

      Hay veces en las que tengo que repetírmela a mí misma, sobre todo cuando estoy planeando, apuntando o tramando cosas útiles, según yo… Cosas que son simples y que uno las complica y las retrasa sin necesidad.

      Creo que tu hijo te va a agradecer mucho ese buen consejo. 😉

      Besotes!