7 Formas de desmotivarte: ¡No te dejes!

Tu motivación depende de sólo ti. Otra persona no puede venir a inyectártela en vena o a succionártela cual vampiro.

Pero sí es cierto que el entorno influye. Te empuja hacia arriba o hacia abajo y es del segundo caso del que vamos a hablar.

Para hacerlo más divertido, nos imaginaremos que tú eres el protagonista y que yo soy la mala de la historia.

derribar
Voy a hacer siete cosas malvadas para desmotivarte. 😈 ¡Prepárate!

1. Desanimar descaradamente

Estás a punto de empezar con un proyecto o actividad. Y yo, en lugar de animarte, te resalto todos los inconvenientes, problemas y peligros que se te avecinan.

Si lo hago porque te aprecio y te hablo desde el conocimiento y la experiencia, bueno va.

Pero si te doy mi opinión contaminada por mis propios miedos o por pura envidia, de ver que estás teniendo el coraje de emprender algo para lo que a mí me falta el valor… ya no es tan positivo.

Si yo sólo te estoy llenando de dudas e inseguridades, no me hagas ni caso. Infórmate de buenas fuentes y rodéate de personas que te aprecien o confíen en ti.

2. No escuchar

Si vas a contarme algo que has hecho o que piensas a hacer, no malgastes tu entusiasmo.

Yo soy una persona muy egoísta y, si el asunto no me atañe directamente, te prestaré poca atención (contando con que te preste alguna).

Elige muy bien con quien compartes tus alegrías, penas o planes.

3. Hacer críticas poco constructivas

Me pides tu opinión acerca de un asunto. Supongamos que te doy mi opinión sobre algunos puntos que podrías mejorar y te razono los porqués, los cómos y demás…

Eso estaría bien y sería útil para ti. Pero, no es el caso. Por el contrario, me burlo de lo que presentas ante mis ojos o te suelto: “Esto es una basura.”

Si hay algo (por poco que sea) que te sirve de mi crítica, úsalo. Si no, ignóralo. Confía en tu criterio o pídele opinión a alguien menos insoportable.

4. Cuestionar tus capacidades

Aquí es donde echo el resto:

  • Lo mismo me da por quitarte de en medio para resolver una situación, porque yo me creo muchísimo más capacitada que tú.
  • Que insisto en tus errores y puntos débiles (para que los míos no se noten tanto).
  • Que te hablo como si te faltara medio cerebro, repitiendo a cada frase: ¿Me entiendes? ¿Sabes lo que te quiero decir?

El caso es que te dejo claro que no eres lo suficientemente listo, rápido, o capaz, comparado conmigo o con otros.

Desmotivador, ¿verdad?

Con que tú tengas claras tus capacidades, sobra. Y, aunque no las hayas descubierto, evita que te afecte mi comportamiento, que es el de una persona insegura que quiere usarte de pedestal, sólo para sentir que vale un poco más que tú.

5. Quitarte el reconocimiento que mereces

Después de hacer un trabajo en conjunto, yo pretendo apropiarme todo el mérito. Total, no lo habrías logrado sin mí.

¡Ah! Y no se te ocurra contarme que has tenido éxito o fortuna en algún aspecto de tu vida o proyecto en solitario, porque te contestaré:

  • Era demasiado fácil.
  • Has tenido suerte.
  • ¿Ah, sí? (Mientras no quito los ojos de la lima de uñas.)
Valora tus logros. Celébralos. Sé consciente de tus aportes. Defiéndelos ante quien haga falta, si vale la pena. Y, si el asunto no es para tanto, déjalo estar y háblalo con alguien más receptivo.

Yo seguiré corroyéndome del disgusto sin confesarte mi envidia.

6. Dejarte en evidencia

Lo siento, pero no soporto que seas valiente incluso cuando cometes errores. Y ahí estoy yo, los cometas o no, para tratar de rebajarte en público.

Aprovecharé cualquier situación, por intrascendente que sea, para recalcar tus fallos frente a otros.

¿A ti quién te manda invitarme a la fiesta? Cuanto más lejos me tengas o menos caso me hagas, mejor para ti.

7. Jugar sucio

El juego sucio es el último recurso de los cobardes y egoístas. Así es que, no lo dudes, te boicotearé preferentemente a tus espaldas.

Tú estarás desmotivado, decepcionado, llorando a lágrima viva. Yo, en cambio, lo celebraré, mientras me hago un lavado exprés de conciencia, porque, a pesar de todo… me creo buena gente.

No me des el gusto de disfrutar tu derrota, caramba. Levántate y vuelve con más fuerza. Pero sé sigiloso para no informar ni provocar a las “buenas personas” de mi calaña.

Conclusión

Por mucho que yo me empeñe en desmotivarte y en hacerte la vida tóxica, tú eres quien toma la decisión sobre cuánto poder quieres darme. Sobra decirlo: No me des ninguno.

[Por cierto, se pasa mal siendo tan perversa, incluso en la ficción de un post.]

Comments

  1. Fernanda says:

    Jajaja.. Muy buen post. Eres buena antagonista. 😛
    Pura vibra positiva siempre, todo es cuestión de decisión. (:

    • Casandra - TBM says:

      Me has pillado, Fernanda. Me inspiré en las malas de las telenovelas. 😆
      Muchas gracias por comentar. 😀