Es lunes. ¡Buenos días!

Si cada día es un nuevo comienzo, una nueva oportunidad, eso incluye al lunes. Y hoy hablaremos de la oportunidad única que se nos presenta para saborear este día.

Quizás, quienes odien el lunes aprecien en el título cierto humor corrosivo, algo de recochineo: Tienes que madrugar y volver a la rutina, ¡desgraciado! Uajaja, jaaa… (risa malévola).

Pero, en realidad, es una propuesta para que lo vivamos de manera distinta.

vuelve el lunes

A ver, ¿cuántos lunes amanecemos con la cara larga, sólo porque es lunes? Y, a pesar de cargar con tremenda desmotivación, no nos queda de otra que salir a enfrentar todos nuestros quehaceres…

Tantos quehaceres que, antes de caer en la cuenta, ha llegado el medio día. ¡Hala! ¡Medio lunes fuera!

Seguimos con el turbo puesto, estresados hasta las orejas, de aquí para allá… Hasta que nos sorprende la puesta de sol. ¿Tan rápido se ha pasado el día? ¡Y eso que era lunes y parecía eterno cuando sonó el despertador!

El lunes pasa como un pildorazo al que no le hemos tomado el sabor.

Ufff… Yo me niego a que los días se pasen así, como una carrera asfixiante donde sólo respiramos un poco al llegar el fin de semana.

¿Y si nos relajamos EN LUNES?

¿Y si vamos más despacio?

¿Qué tal si no corremos tanto? ¿Qué tal si hacemos un breve alto para respirar, olvidándonos de todas las obligaciones? ¿Qué tal si disfrutamos hoy de un placentero momento de paz?

Si pudiéramos desconectar cada día un poco de tantas prisas y ruido, nuestra vida sería menos estresante. ¿Es que hemos perdido la capacidad de hacerlo?

Por mi parte, estoy re-aprendiéndola, aunque fallo continuamente. A menudo me propongo meterme de lleno en un instante, olvidando todo lo demás, y salta en mi cabeza el pensamiento: ¿Por qué no estás haciendo algo útil, si puede saberse?

¿Útil? ¿Acaso no es útil vivir la vida? ¿Para qué estoy aquí, si no?

Sí, sí… Descuida, que voy a trabajar (le digo a mi mente). Pero también me tomaré un ratito para mirar el cielo, para dar un paseo y para jugar… Disfrutaré de cada uno de esos momentos.

Amanece el lunes y procuraré saborear cada detalle, cada momento que pueda. Este lunes es un día único en mi vida. ¡Y es un día único en la tuya!

Únete a mí, si quieres. Vamos a apreciar el lunes, a buscarle su encanto… dejando de martirizarnos y de correr como pollos sin cabeza, ¿te parece?

¡Adelante! ¡Buen día!