5 Ventajas del ejercicio físico que no saltan a la vista

De las muchas buenas razones que hay para hacer ejercicio físico, hoy nos quedaremos con cinco que, seguramente, no son las que más peso tienen entre quienes deciden practicarlo, pero ahí están.

Cuando haces ejercicio físico con regularidad, notas que tu salud y tu forma física mejoran. Salta a la vista el resultado. Pero hay otros aspectos de tu persona que también se están beneficiando.

Aunque no te lo creas, al hacer tu tabla de abdominales mañaneros o tu caminata de la tarde, el cuerpo NO es lo único que cultivas

haciendo ejercicio

Vamos con el primero de esos beneficios ocultos, al que nos hemos referido otras veces:

1. Más relax

Cuando te mueves, se alivian al instante estrés y toda la retahíla de emociones negativas que imagines. Te sientes más calmado, más despejado y de mejor humor.

Y, si acostumbras a hacer ejercicio con regularidad, estas buenas sensaciones no te abandonan.

(Recordemos: El ejercicio físico puede protegerte del estrés venidero.)

2. Más autodisciplina

Te levantas temprano y haces unos minutos de ejercicio. Quizás te cueste, pero terminas convirtiéndolo en parte de tu saludable rutina matinal.

(Un, dos, un dos…) Llueva o haga sol, encuentras la manera de ser constante.

Con esto, no sólo entrenas tu cuerpo. También entrenas esa cualidad que va a ser tan útil en otros aspectos de tu vida: la disciplina.

3. Más capacidad para apreciar el progreso

¿Cómo sabes que el ejercicio físico está dando resultado? Tendrás que medir el progreso, ¿no?

Tú eres el testigo de que has corrido un kilómetro más que la semana pasada. O de que tus músculos del brazo están más definidos, por decir algo.

Cambios positivos, los habrá. Y tú vas a contemplarlos, día a día, alegrándote por ellos.

Pues, esta costumbre de observar los avances también es probable que la traslades a otras áreas.

4. Más productividad

Los más reacios a hacer ejercicio piensan que es una forma de procrastinar. ¿Para qué hacer una rutina de aeróbic pudiendo dedicar ese tiempo a algo más productivo?

A simple vista, tienen razón. Pero, pensemos…

El ejercicio físico te ayuda a concentrarte. Luego, después de la sesión de aeróbic, tú vas a estar más fresco para trabajar, que si te pasas el día incrustado a la silla.

Y, muy probablemente, al haber trabajado con el cuerpo durante el día, te cueste menos conciliar el sueño por la noche y el descanso sea más reparador. Con lo que, al día siguiente, también vas a estar más fresco y enérgico.

Total, que esa energía (que no tienen los perennes sedentarios) hará que rindas más y mejor. Tiene sentido, ¿verdad?

5. Más creatividad

Si haces ejercicio con regularidad, encuentras la manera de no aburrirte. Quizás, experimentas con nuevas rutinas, músicas, recorridos, ritmos, artefactos… Qué se yo.

Estás dispuesto a probar cosas nuevas y a añadir variedad. Pasa como con la alimentación: Comer sano es comer variado.

Pues, así como con la comida, con el ejercicio físico puedes volverte más curioso, más creativo, dispuesto a romper con lo monótono y previsible. Y esa actitud es otra más de las que “calan” en distintos aspectos vitales.

 

Con esto hay, para no hacer el cuento muy largo. Supongo que estas escogidas ventajas te animarán más a hacer de ejercicio físico un hábito o a mantenerlo. A mí, sí.

Qué te parece si elegimos la actividad que mejor se ajuste a nuestras respectivas personas y circunstancias, y disfrutamos de sus beneficios. Son muchísimos más de los que saltan a simple vista.