La belleza siempre está presente

La belleza te rodea. Siempre está contigo, en todo momento, la percibas con los ojos, con el corazón o no la notes en absoluto. Ahí está. A veces es grandiosa y sobrecogedora. Otras, sutil y discreta.

Resalta en lo extraordinario. Se mezcla con lo cotidiano. Y se esconde incluso en los pasajes más inesperados de la vida. Como en una relación que termina o en un día de soledad amarga…

Cuando quizás no lo esperas, la belleza emerge vestida de esperanza, de luz, de aliento para dar un primer paso hacia adelante.

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Por haber, hay belleza inadvertida en el ostracismo de los días grises. Belleza agazapada en una sonrisa cálida, en una mirada, en una canción o en tu respiración tranquila mientras contemplas la lluvia en una tarde de verano.

La belleza te rodea y te invade intentando llegar a tu corazón asustado o triste. La necesitas y ahí la tienes en forma de alegría y confianza. En forma de generosidad o de consuelo.

Hay muchas más cosas buenas en la vida, mucha más belleza que odio y egoísmo. Pero tienes que prestarles atención, has de elegir verlas. Porque, aunque a ratos se entremezcle con lo sórdido, la belleza siempre está presente.

Imagen: Hermes from mars (Own work) [CC-BY-SA-3.0], via Wikimedia Commons