Plan de acción para cuando el trabajo no cunde

Hay días en los que puedes estar totalmente disperso. No das pie con bola en tus actividades, que se eternizan haciéndose el doble de pesadas.

Lo ideal sería dejarlo todo aparcado y dedicar la jornada a otros menesteres. Pero, no es posible.

La pregunta es: ¿Cómo sacamos adelante el trabajo en esos días en los que estamos especialmente desinspirados o cansados… y no cunde nada?

Apuntemos un plan de emergencia, a ver qué te parece:

trabajando

Planifica el día

Invierte unos minutos en organizar y simplificar tu lista de tareas para hoy. Sé realista y quédate con lo que encaje en tu presupuesto de tiempo y energía.

Esos minutos son tiempo bien empleado: Evitarán que te disperses y que te estreses por todo lo que ha quedado fuera de la lista.

A continuación, no lo pienses más y ponte manos a la obra. Eso sí, sin mezclar tareas. Es mejor idea que no empieces una hasta que hayas terminado con la anterior.

Aunque eso lo puedes decidir tú mismo, según lo que a ti te funcione: Pros y contras de simultanear tareas.

Establece límites

Cumple con el plan. Decide cuánto tiempo vas a permanecer realizando una tarea y trata de no pasarte de ahí.

Aun así, no te fuerces a permanecer concentrado durante un período largo de tiempo. Te cundirá más si divides la tarea en bloques (por ejemplo, de media hora) e intercalas pequeños descansos entre ellos.

Tira de las riendas

Si no estás pasando por tu racha más inspirada, es normal que comiences a pensar en otra cosa, cuando se supone que deberías estar concentrado en lo que tienes entre manos.

No te sientas culpable, porque así sólo estás añadiendo tensión extra al momento. Si te distraes, simplemente, vuelve a lo que estás.

Un truquito que ayuda a que te “descentres” menos es el siguiente:

Imagina que necesitas encontrar información sobre el colibrí en Internet. El truco para no despistarte es que te recuerdes continuamente lo que estás haciendo: El colibrí. Estoy buscando… el colibrí.

¿Estás cocinando, por ejemplo? Dite la receta paso a paso en tu cabeza: Estoy pelando las patatas. Echo la sal. Busco la cacerola… etc.

Y, si quieres prepararte poco a poco para que cada vez te cueste menos concentrarte, puedes probar en tus ratos libres a practicar alguno de estos ejercicios para entrenar la concentración.

Haz pausas

Ya hemos sugerido que hagas pausas en medio de una actividad larga. Pues, también es interesante que consideres hacer pausas un poco más largas entre una actividad y otra, en caso de que sean muy pesadas.

Por ejemplo: ¿Qué tal dar un paseo de 20 minutos por el vecindario?

Además de para descansar y desconectar de la actividad anterior, te servirán para evaluar cómo va el plan que diseñaste al inicio. Quizás necesite algún ajuste. No hay problema. Así vas ganando soltura para próximos planes.

Cuida de ti

Cuanto más cuides de ti, menos trabajo te costará concentrarte y salir airoso de estos días más dificilillos.

Pero ten en cuenta que cuidar de ti mismo va más allá de comer bien, dormir tus horas y ejercitarte un poco a diario. Eso es lo básico.

También necesitas hacer cosas que te gusten y relacionarte con la gente (con la que tú quieras, faltaría más).

Así es que, por cuesta arriba que esté el día, trata de no desatender esos asuntos. Seguro que te sentirás mejor a medida que les inviertas el tiempo que necesitan. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán y menos te costará salir de esa racha improductiva.

En todo caso, recuérdate que es temporal. Días difíciles tenemos todos. Mañana puede ser distinto.

Imagen de lintmachine

Comments

  1. Buenos tips. Cuando tenemos esos días en los que todo parece no fluir yo intento planificarme al máximo, hasta el punto de tachar una por una de las pequeñas tareas que voy completando. Hacer ejercicio es también un enorme activador de la mente para trabajar. Un saludo

    • Casandra - TBM says:

      Muchas gracias por esos apuntes tan prácticos y sabios.

      ¿Lo del ejercicio? Comprobado. De los mejores momentos invertidos del día. 🙂

      Saludos!!