Cuestiona lo que piensas sobre ti mismo

Las dudas y los miedos suelen desviarte muchas veces de tus objetivos. Unas veces eres capaz de superarlos y, otras, quizás no.

Dudas de que puedas conseguir lo que quieres y te apoyas en razones como, por ejemplo:

Soy torpe.
Soy poco atractivo.
Soy poco interesante
. Etc.

Está bien. Pero, una pregunta:

Si dudas que puedas alcanzar tu objetivo (por esas razones), ¿por qué no dudas también de todas esas etiquetas que te has puesto?

¿Cómo estás tan seguro de todas ellas? ¿Son certezas inamovibles?

cuestiona

Si te atrevieras a cuestionarlas, quizás verías que no son tan ciertas como crees. Ya puesto a dudar, no des por sentado todo lo que piensas sobre ti mismo.

A buen seguro, lo que piensas que puedes hacer es mucho menos que lo que realmente eres capaz de hacer.

Yo he experimentado esto por mí misma y, también, al lado de algunas personas que, tras años conviviendo con una discapacidad, estaban convencidas de eso que hemos dicho: Que no eran listas para aprender tal cosa; que no eran guapas; que valían poco… y todo lo demás.

Hasta que llega el día en el que surge la pregunta: ¿Por qué no?, como si le dieras una patada a la puerta cerrada que habían sido esas certezas.

Te das cuenta de que no eran verdades como puños, sino simples creencias que te habían estado frenando. Y, el simple hecho de dudar de ellas, hace que te vayas abriendo a otras alternativas.

Prueba. Lo peor que puede pasar es que te libres de un pesado lastre.

Está en tu mano dejar de pensar como tu enemigo para comenzar a hacerlo como tu mejor aliado. ¿Por qué no?

[Relacionado: La persona que aprendió a describirse.]