La decisión de abandonar

No es fácil tomar la decisión de abandonar un objetivo, relación o proyecto, después de haberle invertido tiempo, esfuerzo, dinero y lo mejor de nosotros mismos. Sin embargo, ésa es la mejor opción en determinadas ocasiones.

Habrás visto que, desde aquí, nos animamos mutuamente diciendo cosas como:

No abandones al primer inconveniente. No desistas cuando la situación se torne más difícil. No tires por la borda tu esfuerzo en medio de un arrebato de ira.

Resiste un poco más. Piensa únicamente en el paso que has de dar hoy.

brújula

Eso no quita que haya determinadas situaciones en las que, pensándolo en frío, uno descubra que abandonar ese camino es la opción más conveniente. ¿Quieres ejemplos?

Cuando una relación no funciona

Por ejemplo, una relación sentimental que lleva mucho tiempo haciendo aguas. Se mantiene en el tiempo, a pesar de que se ha vuelto dañina para los dos miembros de la pareja.

Ambos continúan dándose excusas y poniendo los remiendos que pueden, cuando saben, muy en el fondo, que se están negando la oportunidad de vivir otras experiencias.

Cuando te has dejado llevar por otros

Hay veces en las que nos embarcamos en proyectos llevados por la influencia de terceras personas. Ellos, quizás con la mejor intención del mundo, son los que presionan: ¿Por qué no haces esto?

Obviamente, esas personas no son las responsables de la decisión, sino tú mismo. Tú decides, por ejemplo, trabajar en una heladería. Porque, gracias a sus opiniones y consejos, te has convencido.

Pero, tras una temporada en la heladería, te das cuenta de que no es lo tuyo. ¡Y de que hay alternativas mejores! ¿Qué haces?

Quien tiene que trabajar ahí eres tú (no quienes te aconsejaron). Por tanto, es buena idea tomar ese nuevo camino que has descubierto, ¿no crees?

Cuando continúas por mera testarudez

Llevas tiempo envuelto en algo que no te hace feliz. Cada vez te sientes peor. Pero, como le has invertido tanto (dinero, dedicación, energía…), no estás dispuesto a abandonar. ¡Tiene que salir bien, como sea! Se ha convertido en una obsesión.

Ya hablamos de esa trampa, la del coste irrecuperable. Muchos caemos ahí, obcecándonos con un objetivo, hasta que un día rompemos con la testarudez para prestar atención a nuevas oportunidades.

Dentro de ti está la respuesta

Te lo dice tu intuición, tu instinto… como quieras llamarlo. Después de meditar con calma sobre el asunto, sabes que la mejor opción es abandonar ese camino y seguir otro.

Nadie lo sabe mejor que tú. Que te cueste aceptarlo, quizás por miedo, es otra historia.

Y, cuando te atreves a cambiar de rumbo, es cuando le das sentido a aquello de: “Rectificar es de sabios“. Y de valientes, habría que añadir.

Porque hay veces en las que abandonar SÍ es una opción; la mejor que puedes tomar en ese momento. La mejor para redirigir TU vida hacia donde quieres.

Comments

  1. JESUS AGUILERA JIMENEZ says:

    Hola mi nombre es jesus aguilera. Soy un hombre de 65 años, y respecto a este articulo precisamente ese a sido mi problema toda la viva, nunca termino ningún proyecto, porque siempre encuentro otro mejor. Y quisiera que alguien me pudiera ayudar a ya no abandonar en el que estoy no porque piense que es el mejor, sino porque con los años que tengo llegue a la conclusion de que cualquiera es bueno. Aunque mentalmente estoy bien, físicamente ya tengo pocas fuerzas y ya no podría empezar otro. gracias

    • Hola, Jesús!

      Es que la situación que cuentas puede deberse a dos cosas muy distintas:

      (1) Que hayas ido abandonando proyectos porque seas una persona con inquietudes muy diversas y te guste desarrollarte en campos distintos.

      (2) Que los abandones porque se vuelvan difíciles o porque te aburras de ellos.

      En el primer caso, nada que objetar, porque vives haciendo lo que quieres. Disfrutas de muchas experiencias distintas… ¿Para qué es la vida, si no?

      En el segundo caso, tienes varias opciones si deseas continuar con tu proyecto:

      1. Encontrarle nuevos alicientes. No sé de qué se trate. Pero nadie mejor que tú para proponerte nuevos retos dentro de ese mismo proyecto; innovar; investigar otra manera de hacer las cosas, etc. Así mantienes viva la “chispa” (como si se tratara de un matrimonio). 😀

      2. Si lo anterior te resulta difícil, saca fuerza y alegría del resto de las áreas de tu vida, para que te ayuden a seguir al pie del cañón.

      Porque, por muy importante que sea un proyecto, las personas tenemos relaciones personales y practicamos actividades diversas. Es muy difícil ser feliz cuando toda tu vida gira en torno a un único punto.

      Lo que yo haría es eso: Intentar re-ilusionarme con el proyecto (ya vería la manera). Seguir dando un pasito tras otro. Y, para mantener la constancia sin que se haga pesado, dedicar tiempo a cultivar otras facetas (aficiones, amistades, actividades lúdicas o de ocio, etc.).

      Ojalá que encuentres la manera de seguir… No pienses en las veces que has abandonado. Tus razones tendrías. Ahora, vive lo de ahora, que todavía te queda camino por delante.

      Yo también me estoy haciendo mayor y, cuando era joven, dejé varios proyectos a medio terminar. ¿Y qué? No pienso que fueran una pérdida de tiempo, porque eran justo lo que yo quería hacer en ese momento. Los viví. Aprendí… Y ahora toca otra cosa.

      Jesús, por nuestro bien, hemos de centrarnos más en las oportunidades y en aprovechar lo que vivimos, que en lo que hemos hecho antes. Y, tanto tú como yo, podemos hacer todavía muchas cosas.

      Muchas gracias por compartir tu experiencia. ¡Seguiremos adelante!

      Saludos!! 🙂

  2. Mi problema es que empezé una relación hace 10 años, empezé joven y aunque me gustaba esa persona yo no me lo tomaba muy enserio y nunca dejé de pensar en otras oportunidades….de hecho durante este tiempo conocí personas que me atrayeron más que mi pareja lo que me hacía dudar de mi enamoramiento pero siempre pensé que quería a mi pareja y nunca tiré adelante con las otras relaciones porque siempre fue relativamente bien con mi pareja o por el sentimiento de traición o bien por la inseguridad en sí misma (quién te dice que estarías más enamorado de la otra persona o te iría mejor?). El hecho es que se habla de boda, hijos etc y aunque no tengo dudas en que la quiero si que tengo muchas dudas en relación de como seria mi vida con esas personas que me atrayeron más en su momento (físcamente y a veces también en lo personal), Me sentiría más enamorado? o lo que realmente siento ahora es miedo por la decisión y eso no me deja sentirme enamorado de mi pareja? quizá esto último fue lo que siempre me paso….. Muchas veces he oído consejos sobre el tema pero la verdad es cuando lo vives tu no sabes que hacer…tienes pulsaciones hacía ambas direcciones. Muchas gracias por leerme!

    • Casandra - TBM says:

      Gracias a ti, Toni.

      Esta historia también me suena mucho. No la he vivido en primera persona, pero sí con personas cercanas.

      Es muy complicado estar seguro de que esa persona es “la persona” con quien quieres compartir un proyecto de vida.

      Te contaré que he visto la situación resolverse de maneras distintas.

      Imagínate que te tomas un tiempo para reflexionar sobre el papel que tiene esta persona en tu vida y sobre cuáles son tus verdaderos sentimientos hacia ella. Eso hicieron mis allegados.

      Pues, en ese lapso, pude ver que, mientras uno reafirmaba sus sentimientos y retomaba la relación, otro llegaba a la conclusión de que no se sentía tan a gusto y que prefería arriesgarse a conocer a otra persona y a intentarlo con ella.

      Lo que sí puede que despeje tus ideas es eso: Tomarte un tiempo. Claro que puede que tu pareja actual no crea que sea una buena idea. A fin de cuentas, también es su tiempo.

      Tienes razón en decir que es un tema complicado éste…

      Un saludo!